- Flipante cómo Floren ha escurrido el bulto. ¿Dónde estaba el presi? Lo digo de nuevo: Florentino es como Hannibal Smith, le encanta tener un plan, pero cuando hay que improvisar… echar a un entrenador es símbolo de nerviosismo y de querer evitar la propia quema; es cutre y desgasta la imagen. Lorencista, en una palabra. Y llevamos ya un tiempo así. Lo de Camacho estaba bien pensado, pero -espantá aparte- Floren no se imaginó que el tío iba a exigir trabajo duro a “sus muchachos”, y desde entonces no ha dejado de dar tumbos.
- Sacchi trajo a Luxemburgo porque se lo habían recomendado unos amiguetes. Creo que ya puede ir guardando en la maleta las camisas y el peine (bueno, eso no), porque ya es carne muerta en el club, y más con la llegada de Capello. Y es que ya se sabe, fichar a Sergio Ramos por 30 kilos lo puede hacer hasta la portera de un presidente.
- Ni siquiera he visto hablar a Butragueño, ¿pero no es deprimente que salga Butragueño a explicar las decisiones trascendentes del club? Emilín, eres un muermo.
- Recomiendo encarecidamente este artículo sobre las relaciones entre Luxa y el duo calavera. Antológico lo de “Míster, esto se ve muy mal desde arriba”. “Pues no sabes cómo se ve desde abajo”.
- Inevitable: Ya sale algún petardo sugiriendo que López Caro podría ser un nuevo Del Bosque o un nuevo Benítez. Yo me lo imagino más hablando de usted a los jugadores (por el respeto). ¡Con que gane un puñado de puntos hasta el parón ya va que arde!
- Madre, lo que ha podido largar Luxa en todos estos meses, y no ha tenido huevos para dar una rueda de prensa de despedida. Podría haber salido diciendo: “¡Están locos! ¡Cómo pueden echarme! ¡Vamos a guañar la Liga!”
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