Parece que existe un cierto entusiasmo en la prensa por el partido de hoy, pero lo cierto es que, si Robinho no hubiera marcado el tercero (gran gol), se estaría hablando de una victoria demasiado ajustada y basada principalmente en la suerte. Y es que por mucho que el Cádiz hiciera muy bien la presión, era el puto Cádiz, señores, y en nuestra casa. No puede ser que tengas que remontar in extremis jugando contra Mortadelo. De no haber tenido los amarillos la ocurrencia de abrir la puerta de Alcalá en su barrera durante el disparo de Roberto Carlos, podríamos estar hablando de un empate o una derrota. Hemos vuelto a la lógica, y la lógica es que un equipo que no ha jugado a nada en toda la temporada siga haciéndolo, al menos durante un tiempo.
Unas declaraciones de Valdano apuntalan aún más la percepción de esta realidad: “López Caro ha conseguido que los jugadores se den cuenta de que él es el jefe”. Sí, vamos, acojonados los tiene. Como Clint Eastwood. “Capello es bueno si el Madrid sólo quiere jugar a ganar”. Jugar a ganar, qué vulgaridad, por Dios. Si todo sabe que el objetivo del fútbol es dar taconcitos y escribir libros rimbombantes sobre el tema.
A todo esto, ¿cuándo sería la última vez que un equipo marcó tres goles fuera del área en Liga?
Real Madrid: 3 (Los de la foto)
Cádiz: 1 (Medina)


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