Archivo de Julio 2006
Escrito por: El Socio en General

Los que no gustamos de los largos culebrones futbolísticos veraniegos estamos de enhorabuena. En poco más de una semana tendremos respuesta a los dos enigmas más recurrentes que se han presentado en estos calurosos meses. El primero: ¿Vendrá Cristo de nuevo a la Tierra? Digoooooo, ¿vendrá Kaká al Madrid? Como digo, pronto dejará de ser un enigma, porque el Milan tiene eliminatoria de Champiñons el día 9, y si Kaká la juega ya no podría alinearse con el Madrid en esa competición. Hughes dijo hace poco que olía algo en el ambiente, y hete aquí que hoy Telemadrid ha salido con que el fichaje está hecho al 75%. ¡Hasta dicen que ya ha pedido dorsal y todo! Sería el 17, concretamente. Pensamiento gracioso: Imaginad que se consigue cerrar el fichaje con el jugador y con Berlusconi después de sudar sangre, se ponen los cuartos, se anuncia la noticia y a última hora el Madrid llama a Kaká y dice que lo echa todo para atrás: “Oye, chico, que nos encantaría que vinieras, pero es que el 17 no está disponible. Lo hemos intentado pero Woodgate no lo quiere soltar. Una pena, otra vez será”. Bueno, chistes aparte, si Kaká llega a venir espero que se traiga a las diosas que le acompañan en la foto. Glups.
El segundo enigma veraniego es el de Sesc, Sex, Fábregas o como coño se llame. Jugador calificado de sin-sangre, de bluff e incluso de crack según a quien se pregunte, es una promesa electoral de Calderón que nos podría salir muy cara. Al jugar también su equipo previa de Champions, este asunto también quedará resuelto el día 9. En cualquier caso, el mayor peligro que tenía esta operación parece conjurado: Baptista no puede ser vendido al Arsenal porque no ha jugado el 75% de los partidos de su selección en el último trienio, por lo que le sería imposible militar en la Premier (¡Por cierto, ¿sabíais que ahí la Liga se llama Barclays Premier?! ¡Qué mercantilizado está el fútbol en su país de origen!). Yo con tal que no se vaya la Bestia, pueden fichar a Romerito si quieren.
La alternativa a Sesc -y un tercer culebrón en potencia- es Xabi Alonso, que TAMBIÉN juega previa de Champions, pero en este caso el día 22. Ya tardaríamos tres semanas en conocer el desenlace, pero mientras podemos entretenernos con los otros dos casos.
Sigamos a la expectativa, ya queda poco.
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Escrito por: El Socio en General

Observo en los últimos tiempos una corriente de críticas injustificadas hacia nuestro glorioso líder, Ramón Calderón. Los hermanos que hacen esto se equivocan. Arguyen (bonita palabra) que el presidente tiene mal estilo y que nos está enemistando con otros clubes, que no ha cumplido sus promesas… Fruslerías. En realidad, a Calderón hay que verlo como una mezcla de su tocayo Mendoza y de Florentino. Lo mejor de dos mundos.
Sobre el empeoramiento de relaciones con los clubes, es verdad que no estamos haciendo muchos amigos, pero vedlo así: Toda la vida de Dios han existido los fichajes por las malas, y es que cuando un club tiene a un jugador bueno normalmente no quiere soltarlo. Pasó los hermanos De Boer, con Mijatovic, con Rivaldo, con Makelele, etc. No es bonito, pero a la larga no suelen quedar secuelas importantes. Nosotros no queríamos venderle a Makelele al Chelsea, ¿pero acaso les tenemos manía ahora? ¿Vamos a dejar de comprarles a Robben por eso? Ná. En el fondo todos sabemos que son las leyes del mercado, siempre que se actúe dentro de ciertos límites. Por ejemplo, cuando el Barcelona le birló a Rivaldo al Dépor el último día del plazo de fichajes, eso sí que fue rastrero.
El cumplimiento de promesas: Coño, parece que hemos nacido ayer. Calderón ha cumplido todas las promesas que ha podido, que no es poco. Como os decía el otro día, lo importante es la línea de fichajes que se marca, y si los que vienen al final son buenos. ¿Que no tenemos a Kaká? Bueno, pero Cannavaro y Van Nistelrooy no son mancos. ¿O estaríamos contentos si Palacios hubiera cumplido sus espeluznantes promesas electorales? Calderón partía como “underdog” en las elecciones, tenía que vender ilusiones. Seguro que él es el primero que quería cumplir lo prometido, pero si no puede ser no puede ser; lo que cuenta es que contagió esa ilusión a los aficionados. También Mendoza mentía mogollón, pero siempre acababa sacando algún conejo de la chistera y nos lo pasábamos muy bien con él.
Y ante todo hay que en cuenta que las alternativas eran sobrecogedoras: Desde el relojero, pasando por el freak Baldasano y terminando por Villar Mir, que después de todo fue el que soltó la mentira más gorda (Wenger), y que en estas últimas semanas se ha retratando perfectamente. Incluso para los que no les guste Calderón, tienen que admitir que era el mal menor.
Quedémonos con lo bueno que se lleva hecho en esta legislatura: Un entrenador de plena garantía como Capello, dos espabilados como Pedja y Baldini, ambición y el propósito de seguir con la gestión económica de Florentino. Además, el presidente se expresa bien y nos representa con dignidad (¡recordemos a Lorenzo o a Agromán!). Uniéndolo todo, no es un mal comienzo.
Cuestionar ahora a Calderón por chorradas como haber hecho enfadar al mafioso de Galliani, o por el ya cansino tema de las sacas de votos es simplemente tirar piedras contra nuestro tejado. Existía un acuerdo implícito para empezar una nueva etapa el día después de las elecciones, y debe cumplirse. En un momento en el que nos quieren dar desde todos los lados, en el que no se tolera nuestra independencia, en el que la momia de Mir sigue desestabilizando y perjudicando al club día tras día, hay que ser bastante hijoputa para poner en solfa al presidente si no es por un buen motivo.
El trabajo ya ha comenzado, y hemos de unirnos como un solo hombre para aplastar cualquier obstáculo que se nos presente, retomando la senda del éxito. No debemos vacilar, compañeros. Unidad o muerte.
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Escrito por: El Socio en General

Cunde la impaciencia en las oficinas del club más glorioso del planeta -esto es, el Real Madrid- porque no acaban de llegar los fichajes. Esto no debería llevarnos a cometer errores tácticos, como está ocurriendo con el affaire Kaká. El tema es que este tipo de fichajes ya no se lleva. Me refiero a lo de negociar bajo cuerda con la estrella de un equipo puntero, montar un pifostio para que fuerce su salida y tras un larguísimo tira y afloja soltar la gran millonada.
No: Se impone el modelo Wenger. Hay que peinar los campos de tierra africanos y las canchas de juveniles americanas para traer a los nenes a una tierna edad y europeizarlos en su fútbol. Llevarse a la gran estrella del rival sólo esta justificado cuando ésta ha mostrado deseos inequívocos de salir, o bien cuando el equipo quiere vender. Sería el caso de Xabi Alonso, por el que parece que estamos haciendo gestiones. En el fondo, el Liverpool no deja de ser un equipo mediano y siempre le gusta la pasta fresca; luego Benítez ya sacará a otra figura desconocida de la manga. Claro que por no fichar antes al vasco perdemos varios millones y 3 temporadas, pero bueno, aún es aceptable. También sería el caso de Adriano, del que parece que ya se han cansado en el Inter. Nosotros podemos sacarle partido, como hizo el Arsenal con Henry. En lo que no debemos caer nunca más es en estas guerras de desgaste con los grandes de Europa, porque cuestan dinero, energía e imagen. Acabamos pareciendo unos vulgares choricillos. Coge al jugador y corre. Lo de traer los fichajes prometidos es lo de menos. Cuando uno promete un fichaje es importante conseguirlo, pero lo es más la línea de contratación que se marca. O sea, no es igual interesarse Kaká y Robben que por Pablo.
Por lo menos Capello, sin ser Wenger, es un tío que ha descubierto bastante gente joven. Ya se está hablando de un tal Pasqual, lateral de 24 años de la Fiore, al que sólo conocen en Italia y que saldría baratito. Mucho mejor que pagar un potosí por Abidal o Cole. A ver si damos también con un pollón-escoba, que el Diarra está un poco sobrepreciado también. Es curioso, Florentino habló en su momento de traer jóvenes de todo el mundo pero no llegó a realizarlo. A ver si esta vez es la buena.
¡Cantera madridista global ya!
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Escrito por: El Socio en General

(La escena se produce en un pub, a altas horas de la noche, dos amigos que se conocen desde hace poco tiempo comienzan a charlar animadamente. Ambos padecen un extraño tic que les obliga a llevarse a la boca bien un cigarro, bien una copa, cada diez segundos. Acodados en la barra, han dejado de mirar a la pista, como resignados a un final de vómitos y onanismo. Y sin embargo, uno de ellos es alto y guapo, inusualmente guapo, y tiene el aspecto de quien cumple su palabra, se trata de un joven que está virando hacia opciones políticas conservadoras. Es madridista, pero lo es de una manera rara y frenética, como si cobrase del club. El otro es menos alto, menos guapo y simpatiza con movimientos terroristas irlandeses, no cree que exista algo llamado España, a pesar de ser él mismo triste y anodinamente español, odia al PP y no hay constancia ni evidencia testimonial de que odie a ETA.)
Hughes: Oye, ¿y tú por qué tienes tanta manía al Madrid?
El otro: Es que se trata de un club racista.
Hughes: ¿Lo dices por los Ultras? Hombre, no sé si todos lo son, en cualquier caso esas cosas las hay en todos los estadios, ¿no?
El otro: Ya, pero en el Madrid es diferente, es que el club mismo es racista
Hughes:…
El otro: Sí, joder, nunca ha fichado jugadores negros, en tiempos de Franco, no había negros.
Hughes: ¡Joder, tío, pero si Bernabéu fichó a Didí en los años 50!
El otro: ¿Quién?… Ya pero estuvo poco tiempo, ¿verdad?
Hughes: Hombre, porque no se adaptó y porque creo que se llevaba mal con Di Stéfano.
El otro: Porque era negro.
Hughes: Joder, ¿pero entonces para qué cojones le ficharon?
El otro: No sé, pero ¿a que no hubo más?
Hughes: Hombre, en los años sesenta en España no había jugadores extranjeros, luego llegarían los alemanes Netzer y Breitner, “El abisinio”…
El otro: ¿El abiqué? Joder, tío, qué freaky eres, pero ¿cómo eres tan madridista?
Hughes: Porque es lo único decente que se puede ser si eres español y te gusta el fútbol. Pero no me cortes, que quiero aclarar o del racismo. Después, a principios de los ochenta, el Madrid fichó a Cunnigham, un inglés que era negro negrisimo.
El Otro: Ah, es verdad, pero bueno…
Hughes: Ya, y no me jodas: Roberto Carlos, Karembeu, Seedorf… hombre, no me jodas…
El Otro: Ya, pero eso ya es en democracia…
Hughes: ¿Y?
EL Otro: ¡Pues, coño, que el Madrid era el equipo del régimen, lo sabe todo el mundo!
Creo que son pocos los madridistas que alguna vez no han tenido que soportar uno de estos diálogos en bucle. Al final, el Madrid tiene un pecado original, algo político y oscuro. Estos intercambios de impresiones, que suelen acabar en suspiro prolongado y resignado del madridista, se producen de manera más acusada, o mejor dicho, más frecuente, con los barcelonistas. Todos conocemos a alguno. Los hay catalanes y los hay de fuera de Cataluña. Estos últimos suelen ser propensos a la anorexia, se creen modernos, distintos. Es habitual que se trate del primo tonto que todos tenemos o del amigo ignorante que lee a Suso de Toro. Suelen tener cara repelente, y a veces hablan antecediendo un hmmmm, como si fuesen ingleses, aunque hayan nacido en Móstoles o Villarrobledo.
El madridista crece con esa conciencia de pecado. Lo normal es que el madridista gane una media de 0′9 títulos al año, de forma que las pequeñas infamias no le afecten. Bueno, parece decir, éste es el precio que pago por ser del Madrid. El problema, o lo divertido, comienza cuando uno vive eso mientras su equipo, el Madrid, no gana nada. Entonces ya no compensa tanto, y uno siente una creciente rabia que le lleva a aprenderse los cánticos de los UltrasSur, a duras penas adivinados en la retransmisión televisiva. Y así se explica que uno, de niño, haya cantado solo, durante años el “¡Es polaco, venga bote, bote!” en lugar del reglamentario “¡es polaco el que no bote, eh, eh!” . A mí me pasó, yo empecé a afeitarme el bigote y a explorar mi cuerpo en los años en que el cometa Dream Team cruzó Europa. La experiencia me marcó. En lugar de asentir al habitual vilipendio culé (ojo, ¡y ché!), me decidí a informarme y eso me convirtió en lo que soy: Hughes, un nick situado en el fondo sur de la blogosfera (aunque podría haber sido HULK-hes, por la facilidad con a que el asunto en cuestión transforma a un liberal cabal en una masa muscular verde con ropa de niño).
Paso a relatar, sin pausa alguna y sin ninguna reflexión mi memorial de agravios. Voy a escribirlo a calzón quitado. No pienso dedicar al club estatutario mi verano, dedicaré, por tanto, algo más de una hora a lo que merece una enciclopedia: la desvergüenza culé. Pido perdón por la poca calidad del texto y por su tamaño y pesadez. Agradezco a anti-barcelona.com su información, me ha ayudado a refrescar la memoria. Aunque poco. Yo mismo me asusto al comprobar que tengo en mi disco duro cerebral el 90% del contenido de una página lúcida pero furiosamente antibarcelonista (en realidad, la única manera de ser respecto al Barcelona -al que de aquí en adelante llamaremos el puto Barcelona- si uno es español y aficionado al fútbol).

El fundamental responsable de la Leyenda Negra que padece el Madrid es el puto Barcelona. En realidad, el club y esa órbita de indeseables en torno a la que gravita y que se conoce como el entorno. Un tal Ernest Lluch, desafortunadamente asesinado por ETA (en la manifestación de Barcelona, tras su muerte, sus familiares pedían la negociación con ETA, y uno duda de si hubiese sido lo mismo si el señor Lluch hubiese sido asesinado, pongamos un ejemplo, por el Grapo, o por un comando ultraderechista), se encargó, junto con el escritor catalán Vázquez Montalbán de dar prestigio intelectual al antimadridismo. El primero usó sus mañas de historiador para falsear la historia del fichaje de Di Stéfano por el Real Madrid (imaginen qué acuciante problema para la historiografia mundial), el segundo fue el que bautizó al Barcelona, en inigualable combinación de fanatismo y cursilería, como “el ejército desarmado de Cataluña”. Montalbán era catalanista y comunista. Su obra y actitud política se pueden resumir así: dedicó más páginas a Aznar que a Stalin y describió el lanzamiento de objetos y almohadillas al cesped del Nou Camp con el siguiente alarde lírico: “amapolas volando sobre trigales verdes”. Ahora se me viene a la cabeza el relato de Andrés Sorel, de sus dificultades para hacer compatible su militancia comunista y su pasión merengue, o la forma en que la web del Real Madrid, nada más entrar en el club Ferreras, empezó a colgar artículos de Prado o noticias de ex jugadores madridistas republicanos. Los que hemos estado o los que están en posiciones izquierdistas o en terrenos cercanos a la bohemia, la intelectualidad o el arte, sabemos hasta qué punto esas pamplinas tienen éxito.
Lo cierto es que Di Stéfano jugó en el Madrid porque don Santiago llegó a un acuerdo en el momento justo con el club que tenia sus derechos. Los culés no sólo mienten aquí, sino que se dejan por explicar la irregular manera en que años antes consiguieron a Kubala, gloria barcelonista, del Barcelona de les cinc copes, cantado por Serrat, en uno de esos descansos que Franco se tomó en su persecución al barcelonismo. En realidad, Kubala se benefició de un chanchullo para poder jugar en el Barcelona, pese al interés del propio Real Madrid. Esa táctica, la del chanchullo administrativo, la han utilizado posteriormente, Messi es el último ejemplo. El cuñado de Laporta se encargaba de realizar las nacionalizaciones express de los futbolistas del puto Barcelona. Cuando hubo acabado su cometido, el muy ortodoxamente nacionalista entorno culé inició una cruzada contra sus “nostalgias imperiales”. En realidad, el Barcelona ha sido siempre un club con gran penetración institucional. Aznar tardó seis años en reconocer su madridismo, pero ZP no ha dudado en bajar a abrazarse con la copa en París. Tienen una peña en el congreso, una peña barcelonista, un descarado lobby culé en la sede de la soberanía nacional. Los partidos nacionalistas, los mismos que han hecho poco o nada en contra de ETA o HB (y perdon por la redundancia) no han dudado en cargar duramente contra el Madrid, llevando nuestros asuntos al propio parlamento o a instancias europeas. Así sucedió con la ciudad deportiva, pero pasó también con el sello conmemorativo del centenario o con la llegada de Ronaldo a Madrid. Pero no se acaba aquí la cosa: tienen presencia en la Casa Real e incluso han llegado a vetar al Madrid en los Premios Principe de Asturias. En eso tuvo mucho que ver Samaranch, personaje que me viene de perlas para ordenar este caótico relato. Me viene de perlas por dos cosas: porque representa a la burguesía catalana y porque por su longevidad me permite retroceder mucha décadas atrás, al año 1943, cuando firmo una crónica incendiaria contra el Real Madrid con motivo del famoso 11-1 de la vuelta de la eliminatoria de Copa del Rey, tras un escandoloso e ignominioso trato padecido por los blancos en Les Corts. En lo que ha sido una constante de nuestras visitas a Barcelona, el maltrato: desde los primeros años de siglo hasta el caso Figo.

A mí me parece particularmente reseñable el hecho de que cosas increibles sucediesen ya antes de que el Madrid fuese grande. Por ejemplo, en los años de la guerra el Madrid no pudo participar en una especie de competición catalana, contando como contaba con el apoyo del fútbol catalán, por culpa de la negativa del Barcelona, del puto Barcelona, quedándose los deportistas castellanos sin poder practicar su noble profesión. Pero bueno, hablaba del comportamiento culé. Yo lanzo en cascada lo siguiente: el linchamiento a Guruceta, el cerdo con la camiseta de Brito Arceo, las agresiones a Helguera y Roberto Carlos, los lanzamientos de bolas de billar, navajas, botellas de güisqui, mecheros, cascos de moto, las declaraciones de Masfurroll achacando la cabeza del cochinillo a un montaje de la aviesa prensa madrileña, las provocaciones de Gaspart, la propia reacción de Gaspart culpando a Figo de “haber ido a provocar a su casa”, Gaspart comparando el palco del Bernabéu con El Molino, Núñez diciendo que “Juanito las embarazaba por las esquinas” (¿por dónde las embaraza Eto’o?), las butifarras de Giovanni por las que nunca pidió perdón, los insultos de Figo, de Stoichkov, del propio Eto’o, la quema de banderas… a mí me indignan especialmente las manifestaciones racistas. Por lo que tienen de malas y porque pasan inadvertidas. El público culé es doblemente racista: abuchea al español y abuchea al oscuro. O aulla. Roberto Carlos tiene asegurado, si decide quedarse con nosotros, sus abucheos selváticos, su monedita de dos euros en el cogote y hasta puede que le vuelvan a regalar un simio de peluche desde la grada. ¿Pero quién se acuerda de Hugo Sánchez? Yo, siendo un crio, compré alguna revista donbalón, pero dejé de hacerlo cuando entre lo mejor de un año de fútbol destacaron la “gracia” de una pancarta mostrada en el Nou Camp donde se leia: “Hugo, torna’t al Africa”. A Hugo le menospreció también, aludiendo a su sudaca condición, cierto directivo barcelonista.

En fin… ¿por dónde iba? Ah, sí, Samaranch y la burguesía catalana. El Barcelona es la representación deportiva del itinerario político de la burguesía catalana. Se dice que Franco no sólo no era madridista sino que tenía incluso admiración por Samitier (el prototraidor). Lo cierto es que Madrid le costó tiempo al Generalísimo, mientras que en Barcelona entró con cierta tranquilidad, tras haber recibido determinadas visitas implorantes en Burgos. El Barcelona ganó cinco ligas franquistas hasta que el Madrid consiguió ganar su primera, y creo recordar que son 10 las copas del Generalísimo que levantaron (por cierto, antes de que se me escape: en tiempos democráticos, el Barcelona destaca en las finales de Copa: robos al Mallorca en Mestalla, al Madrid en La Romadera, provocaciones varias en Chamartín el año del Betis, batalla campal contra el Athletic, silbidos y vejaciones a la bandera y al himno español y a la figura del Rey, y plante a la misma Copa e indulto posterior…). El Barcelona obtuvo una recalificación en los años 50 y dos en los años 60. El Barcelona, en realidad, disfrutó del “desarrollismo” más que el Madrid, pues mientras que al Madrid le negaban la ampliación, Franco les firmaba decretos. Por estas cosas condecoraron a Porcioles, alcalde franquista de Barcelona (para el que trabajó Maragall, ese resistente). También condecoraron al propio Franco, incluso más de una vez; con Franco en realidad fueron reincidentes, porque le volvieron a condecorar en los años 70 por las subvenciones para la construcción del Palau Blaugrana, ese recinto catalano-balcánico donde se ha llegado a pedir a ETA que los mate, que los mate, y donde Petrovic, el mejor jugador de la historia del baloncesto europero decidió dejar el mundo FIBA al comprobar cómo, después de haber ganado todos los titulos esa temporada y de haber padecido los lloriqueos diarios de Aito, un árbitro compulsivo apellidado Neyro impidió que el Madrid pudiese acabar el partido con un número mínimo de cinco jugadores. En fin, estos pájaros son muy dados a condecorar, también lo hicieron con los presidentes del Valencia y del Tenerife en los primeros años noventa, y con el propio Villar. Pero Tenerife llegará después. Ahora sigamos con la burguesía catalana. La verdad es que el Barcelona tuvo presidentes franquistas, e incluso colocó a reconocidos culés en las instituciones deportivas. Por entonces, por los mismos años en que Guruceta purgaba todos los colps de falc dados a destiempo, un tal Rigo llevaba en volandas al Barcelona hasta la final de Copa, la famosa final de las botellas, que ganara el Barcelona tras escandaloso arbitraje de su trencilla de cámara, el tal Rigo, porque, sí, amigos, el puto Barcelona tiene la capacidad de enviar al ostracismo a un árbitro o de tener árbitros de cámara, incluso en tiempos de la dictadura, que para ellos, ya estamos viendo, era más bien dictablanda: la discrecionalidad autocrática les sacó de la ruina, les permitió construir el Nou Camp, tener a Kubala y hasta fichar a Cruyff por cantidades millonarias. Llegaron los setenta y los hijos de papá se hacían de la gauche divine. Tiempos de puño en alto porque se olía la transición. Catalanismo y clin, clin caja. El Barcelona iba a seguir siendo el equipo del régimen… nacionalista.

El mismo Barcelona de Montal era el de Montalbán. Con Pujol llegó la inmersión, la lingüística y la futbolística. Un nuevo régimen de planificadores sentimentales. La inmersión futbolera se dejaría en manos de la TV3. En esa cadena, que ha servido para pagar contratos a los jugadores del Barcelona y que junto a LaCaixa y al propio Barcelona forman una especie de monstruo de tres cabezas, una suerte de Trinca catalanista, se ha llamado hijo de puta a los jugadores del Madrid, se han realizado debates en los que se trataba de decidir si el Madrid era o no era un enemigo de Cataluña, se ha caricaturizado sin piedad y con una saña abominable al madridista catalán como una especie de supercateto ignorante y cerril. Recuerdo las imitaciones que uno de los cómicos de guardia del Pujolismo hacia del madridista catalán. Al cómico luego lo encontré apoyando en un acto al diario Egunkaria e incluso en un documental internacional que emitió el Canal Plus y que trataba de las rivalidades furbolísticas: Inter-Milan, Boca-River y también el Madrid-Barcelona, que partía de la Edad Media, de las ansias bélicas y expansionistas de los castellanos y terminaba en ese mismo cómico hablando por boca de madridista. Me pregunto qué habrá pensado de nosotros quien haya visto ese programa en Australia. Pero es que la relación del puto Barcelona con los medios es un mundo aparte. Recuerdo los programas de Arús, las chanzas a los madridistas sobre un fondo de paredes desconchadas y evidente pobreza. Y mi primera y última esperanza con el Sport, siendo un chaval: dos páginas dedicadas a todas las lesiones de los jugadores madridistas. Lesiones que yo desconocía enumeradas y exageradas para lectores morbosos. Ay, si a nosotros nos pasase lo de Superga… ¡¡¡Y quién no recuerda a Hierro crucuficado en el diario Sport!!!

Pero tras los años de la inmersión culé del pujolismo, el puto Barcelona se prepara para ser el equipo del régimen de Perpiñán. Laporta se fue de bolos nacionalistas con Carod. Proclamó la independencia catalana en una inauguración de peña en el extranjero (ay, las trobadas mundiales de penyas, si eso no es prepotencia…), retiró la bandera española de La Masía (dice el socio que una narcosala, yo insisto en que es una ikastola con campo de fútbol de hierba), convirtió una enorme bandera española que la organización de un amistoso colocó en el estadio de Cardiff (sin duda, para disimular la escasísima afluencia) en una improvisada cuatribarrada (no sé cómo, hay individuos que parecen viajar con carretes enormes de tela, fanáticos de las banderas), retó a gritos y en calzoncillos a un Guardia Civil (Oleguer, cachorro culé y el cromo más rechazado por los niños españoles, ha imitado alguna vez esa resistencia a la autoridad, quedando el incidente en ese limbo periodístico de los secretos culés donde van los doping de De Boer, las declaraciones de médicos italianos sobre el desarrollo de Messi, la vida familiar y automovilística de Eto’o, las supuestas violaciones de algunos ex…), todo minucias si se compara con la instrumentalización política del Barcelona, la que Laporta prometió a sus socios, desde la misma noche electoral: Declaración contra el trasvase, negativa a portar la bandera de apoyo a Madrid 2012, apoyo escrito al Estatuto en los momentos de menor apoyo al proyecto y hasta una declaración pro-Països Catalans con mapa incluido en el césped del Nou Camp. Césped que parece un ateneo de los años treinta, por lo mucho que se utiliza para discusiones políticas. Aunque nadie ha visto durante estos años una pancarta rechazando la tregua selectiva de ETA en Cataluña, claro. En realidad, el Nou Camp es el lugar perfecto donde debes ir si luego quieres pasarte por una exposición o por alguna filmoteca para ver algo de Leni Riefenstahl. Se comprende todo mucho mejor. La fascinación del espectáculo deportivo. Esa orgía de las masas, esas coreografías de las muchedumbres, ¡multitudes al unísono! Inolvidable esos tifos pagados por los periódicos culés y tomados desde todas los ángulos posibles por el realizador de la TV3, tifos también institucionales, esas banderas de récord Guiness, esos himnos belicosos, ese palco en el que no falta nadie (¡y hablan del palco, estos caraduras!)
El Barcelona tuvo unas buenas relaciones con el franquismo, del que salió como el club más rico de España, con subvenciones, créditos, ayudas y recalificaciones de todos los colores; pasó por el pujlismo como la representación balompédica del volkgeist catalán y ahora, bueno, ya sabemos que ahora es el equipo del nuevo régimen de Perpiñán. Desde luego, no hay en toda Europa una entidad deportiva que tenga semejante capacidad para aprovecharse de las instituciones y, a la vez, presentarse a sí misma como un equipo alternativo, contestatario, incluso lo consiguen cuando le abren el campo a Gadafi junior por cuatro rupias. El Barcelona es una estafa y un enemigo de España. Un instrumento político para romper España mientras se aprovecha de su mercado televisivo y copa sus instituciones políticas y deportivas. ¿Hablamos de la RFEF? ¿Hablamos del plante a la Copa, del recurso a la justicia ordinaria, del cierre que nunca fue del estadio, del partido contra el Sevilla a las 00:00 (¡Qué es prepotencia! ¿Y tú me lo preguntas? Prepotencia… eres tú), de la traición a la LFP para que siguiese Villar, de Gaspart (el que sacaba cuernos a los rivales, se reconocía uno de los Boixos Nois, y del que cuentan que llegó a pagar dinero a Henry y Karembeu para que no ficharan por el Madrid), de Arminio y sus palabras contra el Madrid, de sus arbitrajes desternillantes…

El Barcelona y Europa: niegan las copas del Madrid, pero presumen de ridículas Ferias contra la selección de Londres; han ganado su última Copa robando a todos los equipos contra los que se han enfrentado y oh, la, la, la hemeroteca de L’Equipe da fe de la compra de los dos colegiados ingleses, Ellis y Leafe, en 1960. Creo que al Madrid le anularon tres o cuatro goles en el partido de vuelta. Bueno, casi como en Tenerife II, con tres penaltis que Gracia Redondo (¡¡¡No sabes cómo jodernos, ¿no?!!!) no quiso ver. Llego a Tenerife, por donde empecé. Primas reconocidas al Tenerife, invitaciones al Gamper a los equipos (y no sé si incluso a alguno de los árbitros), condecoraciones y unas declaraciones de Luis Milla en las que confesó que le llegaron a ofrecer dinero desde el Barcelona por dejarse vencer. Milla lo denunció, pero no se investigó. Moggi no sé si llegó a tanto. Pero no hizo falta, Milla marcó un gol injustamente anulado por fuera de juego. Los años culés del dream team. El equipo más prepotente de la historia. Bruyns Slot levantando la manita, Cruyff dando lecciones al Milan de Capello (ese 4-0 en Atenas, una de las noches más felices de mi vida, cuando en el Prat se podía leer el triunfo del Barcelona, del puto Barcelona, “que prestigiaba la Copa de Europa”), cada jornada de Liga precedida de noticias en el Sport sobre el interés del Barcelona por la estrella rival. El grandísimo juego de ese equipo, que ganó una copa de Europa contra la Sampdoria de falta (Sí, lo adivinaste: injusta) y en la prórroga, comparable al de Magic, Jordan, Bird y compañía… Quien vivió esos años sabe de qué hablo. Tenían el dinero, los árbitros, la Federación, los medios, el balón y la “legitimidad futbolera” por jugar con extremos, aunque el extremo se convirtiese en carrilero al llegar a Chamartín.
Pero si alguien ha sufrido esta Leyenda Negra, si alguien fue dañado por este modo ignominioso de proceder, ese es sin duda don Santiago Bernabéu. Todavía hace pocos años, una revistilla histórica catalana, de esas que utilizan para manufacturar los mitos con los que luego comercian en los medios y en el Parlamento, contaba no sé qué miserias sobre la participación de don Santiago en la guerra. Doble mixtificación: la de la guerra civil y la del propio Real Madrid. Durante décadas, ese hombre culto, preclaro, honradísimo, cabal, deportivo y pionero tuvo que aguantar los ataques mezquinos de quien no sabe competir si no destruye. Mientras otros le ponían la insignia a Franco él se la ponia a un general israelí, ajeno al antisemitismo franquista (sí, como ahora). Años después, siguen manchando, con fanática saña, su gran obra. Por él y por la memoria de tantos aficionados, jugadores y directivos de nuestro club, es un deber responder a cada una de las falacias e insidias. No sólo defendernos, sino exigirles que expliquen tanto desafuero. Y claro, serena, pero firmemente (de nuevo lúcida, pero furiosamente) gritar con española voz: ¡PUTA BARÇA!
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Escrito por: El Socio en General

Por azares diversos, en los últimos días he tenido alguna conversación con italianos aficionados al fútbol. Lo que me llamó la atención fue la antipatía creciente hacia el Real, así lo llaman ellos. Usaban la misma propaganda que tan habitual nos resulta en España. Alarmado me dirigí a los sitios italianos de internet y lo que encontré fue más de lo mismo. Los juventinos nos odian. Capello se ha convertido en el traidor más grande de la historia de Italia y aunque parecen excusar la marcha de Thuram y Zambrotta al Barcelona, se sienten atacados por los fichajes de Emerson y Cannavaro. No merece la pena argumentar que Capello antes que juventino fue entrenador de la Roma y que lo que valió en ese traspaso vale ahora, y tampoco recordarles que Emerson es su hombre de confianza y que Cannavaro era del inter y estuvo ya a punto de firmar con Florentino (aquel verano en el que el florentinismo se unió al camachismo para realizar la peor campaña de fichajes de la historia del fútbol moderno). Es inútil porque ha prendido el antimadridismo y ya no hay nada que hacer. Le desean lo peor a Capello y por tanto a nosotros. Pero es que la cosa no se acaba aquí. Los milanistas están de uñas. Además de ser italianos son lombardos y por si fuera poco están acostumbrados a la pasta y a la impunidad que les ofrece Berlusconi y no pueden asumir el hecho de que alguien les quiera quitar a Kaká. Desde que Berlusconi llegó al Milan nadie, salvo Abramovich, que es un Berlusconi misterioso, les ha birlado un jugador. De nada sirve hacerles ver que nadie en la historia del fútbol moderno ha sido más prepotente que ellos. Y además, no les falta razón en algo, Calderón se hizo publicidad con un jugador del Milan durante las elecciones. Eso no se hace, la verdad, y no sólo supuso un engaño al socio, también una manera de enturbiar las relaciones con el club de Milanello. Si finalmente Kaká viste de blanco, el Real Madrid, y no Calderón, deberá compensar al Milan por ese desliz. Yo pagaría casi cualquier cantidad por Kaká, pero no es Zico, ni Pelé. Deberían prohibirse, en los nuevos estatutos, las promesas electorales, porque ese ardid electoral lo acaba pagando el Madrid. ¿Valía Figo 10000 millones?
Pero lo peor no es lo relatado, lo peor de todo es que entre los tiffosi ha hecho fortuna la visión del Madrid galáctico. Se nos ve como un club prepotente, inhumano, sin espíritu, lleno de mercenarios y traidores. Un Chelsea sin rigor táctico. Una mezcla ibérica del Chelsea y del Inter. Incluso ellos, que han llegado a materializar el mercadeo de jugadores en una especie de feria donde representantes y clubes contratan jugadores como reses bravas, se sienten escandalizados por nuestra política de fichajes. También para los italianos parece existir un halo de inmoralidad en todo lo que hacemos. Todos los traidores van al Real. Desde Ronaldo a Capello pasando por Kaká. Se supone que el resto de traspasos no lo mueve el dinero, la codicia o la ambición, sino alguna filantrópica fiebre. De esto tenemos la culpa nosotros pero también lo que llega de la prensa española, los cantos de la prensa más amarilla, como el AS, y la propaganda culé. El argumento de la ciudad deportiva y la recalificación ya se parece a lo de Franco, es algo así como un pecado original que nunca purgaremos. Sirvió para explicar los fichajes de Florentino, el viraje del club desde el 2000 hacia la racionalidad en la gestión, los éxitos del primer florentinismo, pero todavia se utiliza, años después, para explicar que queramos y hasta podamos fichar a Kaká. Es absurdo pensar que la recalificación ha pagado el primer equipo de Capello, el segundo que ahora comienza y, entre tanto, los fastos del centenario, los delirios de don Florentino y hasta la recomposición patrimonial. Pasarán años y todavía coleará lo de la Ciudad Deportiva. Yo recuerdo que en una de las visitas al Olimpico de Munich un gilipollas alemán nos recibió con una pancarta (que la televisión alemana enfocó durante el tiempo suficiente) en la que se leía algo asi como “Real Bankarrot” seguido de un montón de ceros. Antes de la recalificación era la deuda. Los madridistas parecemos judíos, vemos antimadridismo por todos lados, somos un poco cómicos en eso. Yo personalmente hasta encuentro sospechosos a ciertos personajes de RealMadridTV. Pero tenemos algo de razón, despertamos algunos odios irracionales y tenemos que soportar argumentos que no soporta nadie. El tema de la deuda fue explotadísimo y se nos quería tirar de la Copa de Europa por ello, luego vino lo de la recalificación, que clubes enemigos como el Bayern y el Barcelona agitaron en Europa, y ahora es el asunto de la ética en los fichajes. Nunca cesarán los argumentos en contra. Estas cosas son indignantes porque se producen situaciones absurdas: los que condecoraron a Franco y los del Atlético Aviación nos llaman franquistas; los Galliani, los juventinos y los Abramovich de turno nos acusan de falta de ética y de depredadores.

Acabado el florentinismo deberiamos ser humildísimos. Si el club entero abomina del término galáctico resulta descorazonador que Roncero siga utilizándolo. En su última columna lo leí, leí la palabra galáctico. Yo leo los artículos de Roncero en diagonal y con la expresión del alumno que observa cómo el profesor arrastra la tiza por la pizarra con sadismo. Con la cara de quien se toma, recién levantado, un zumo de tres limones y dos pomelos. No queremos galácticos, ni grandilocuencias. Utilizar esa palabra es un delito contra el Madrid. Queremos un equipo humano y jugadores con debilidades y compromiso. Queremos disfrutar del lado edificante del deporte. Estamos hartos de que en torno a nuestros futbolistas sólo se cuenten frivolidades y miserias. Nos merecemos mentiras, que nos mientan, que nos vuelvan a decir que nuestros jugadores son capaces de renunciar a una barra libre y a una orgía con modelos balcánicas por la camiseta blanca. La propaganda no nos dejará, Capello y su fútbol serán demonizados, pero nosotros no podemos contribuir a ello. Capello representa desde ya el cinismo futbolístico contra la pureza arrojada y valiente del Barcelona, aunque luego aparezcan Motta y Deco dando cera y puliendo cera, dando cera y puliendo cera… Debemos incidir en que no somos, ahora mismo, sino un equipo en reconstrucción. Ni somos el Barcelona ni el Chelsea, ni siquiera el Lyon. Debemos ser muy humildes. El diario AS está haciendo mucho daño al Madrid con ese triunfalismo grosero. Roncero, que ha demostrado ser, en contadas ocasiones, un periodista de raza, ofrece de nosotros una imagen chabacana, irreflexiva, engallada y cañí. El forofo no es así, el forofo es ciclotímico y ese optimismo es falso. La dialéctica antimadridistas-madridistas necesita un madridista ronceril, porque si no es así no se sostiene, por eso le invitan a los programas catalanes. Para los medios valencianos él es el portavoz del madridismo. Y es de comprender que El Rondo lo tenga como periodista estrella porque permite mantener vivas todas las viejas querellas contra el Madrid. ¿Pero beneficia esa postura al club? Y lo mismo sucede con la RealMadridTV. Estoy hasta los cojones de que todo lo nuestro sea “lo mejor” o “lo más grande del mundo”. No me gusta que llevemos el símbolo que nos acredita como mejor club del siglo XX. Lo somos y lo sabe todo el mundo, pero ¿por qué alardear? El Barcelona, que ha evitado siempre que las camisetas españolas reflejasen el equivalente en rojigualda del scudetto y las estrellas que resumen las diez ligas italianas, y que incluso ha evitado que luzcamos en Liga las 9 copas de Europa, ha aprovechado el momento para lanzar una campaña con la Unicef. Hacen de la necesidad virtud y son sutilísimos en su maldad. Mientras nosotros lucimos publicidad y presumimos en nuestra camiseta ellos hacen altruismo. Ese va a ser el argumento.
Como Kaká no llegue al Madrid Calderón habrá mentido. Maroto y Roncero siguen hablando del fichaje, el primero tiene algo de credibilidad, el segundo ya no tiene mucha. Relaño prefiere pontificar sobre ciclismo después de haber intentado cargarse ese deporte con una serie de entrevistas a un “problemático” ex-ciclista. Siempre la pureza del deporte. Relaño hablará al final y seguro que veladamente criticará, de nuevo, la prepotencia del club. Prepotencia que él alienta dando una columna a Roncero o a Gatti. El Marca ha comenzado una vena editorial humorística que acaba resultando simpática. Pero el diario AS hace más daño que bien al club. Porque, además, cuando llegan los asuntos serios no podemos esperar mucho de ese periódico. En las elecciones no han servido más que para confundir al socio.
A mí me encanta que en España cada cual publique lo que le venga en gana. La culpa la tenemos nosotros, madridistas, por comprar ese periódico. Pero me jode que quienes han moldeado una visión falsa de la historia del fútbol español y de nuestro club se salgan con la suya y nos roncericen a todos. El club no debe contribuir a ello y debería imponer una línea de sobriedad en las presentaciones de los jugadores y en sus medios de comunicación. Ni somos ilimitadamente ricos como el Chelsea, ni poderosos, ni tenemos a las instituciones detrás como tiene el Barcelona. Dependemos sólo de nuestra capacidad de seguir fascinando a millones de personas. Francamente, eso se consigue con buenos jugadores y con una actitud de absoluta humildad. Y con un mimo exquisito al tratar nuestra historia. Somos el club más romántico y libre del futbol mundial, pero somos absolutamente inútiles a la hora de defenderlo. No hay que darles la más mínima excusa para que impongan su visión de nosotros. Yo creo que Florentino no tuvo la culpa y que, en realidad, su mensaje se malinterpretó, por un lado por la propaganda antimadridista que demoniza todo lo que hacemos y, por otro, por la euforia de nuestros lamentables “líderes de opinión”. Hay una línea que separa el marketing de la agresión y deberiamos marcarla con la cal con la que señalamos el punto de penalty en el estadio.
Bueno, escribo aceleradamente y espero haberme hecho entender. Me imagino que todos vosotros habréis sentido alguna vez lo mismo que yo. Ese desconcierto y esa rabia que me produce comprobar como todo lo que hace el Madrid se menoscaba moralmente. Siempre hay algo, la deuda, la recalificación, el franquismo, la prepotencia, la forma de contratar jugadores, cuando jugamos bonito somos burlones, cuando jugamos serios somos cínicos, cuando ganamos hay una inmerecida facilidad, cuando perdemos un escarmiento divino. El madridista, como el español, debe arrastrar esa “leyenda negra”, y como el judío siente siempre esa susceptibilidad a flor de piel del que se siente agredido. Salvando todas las distancias, claro. Para normalizar el club sería necesario algo más sutil e inteligente que Roncero. Aún recuerdo esas tertulias en el canal del Madrid, una cámara fija sosteniendo un largo plano de Roncero, un zoom lento, Roncero sacando con su pulgar la roña de las uñas, se dispone a hablar, el club le ha puesto a su disposición una tele para que el mundo entero conozca su visión de las cosas, va a hablar del Valencia, uf, me afecta, yo soy de allí, qué dirá, valencianistas, dice, mirando fijamente a la cámara, como un telepredicador con colesterol, queríais chinchar al Madrid, verdad, pues mira, ahora os jodéis, sin championslí, mientras hace un corte de manga, y uno siente que todo su esfuerzo por dar una imagen civilizada y amistosa del Madrid en esta hermosa ciudad se viene abajo. Hay un incendio y aparece un camión de bomberos con Gatti, Roncero y un enorme depósito de orujo.

He empezado a hablar del fútbol italiano y de nuestra relación con ellos, y con eso quiero terminar. No hay club en el mundo que les conozca mejor que nosotros y nadie que sienta más respeto por su fútbol. A Capello lo trajimos nosotros y a Maldini lo invitamos al centenario como una muestra, en mi opinión muy meritoria, de reconocimiento a un campeón que nos ha ganado siempre y al que admiramos tanto. El Madrid se ha hecho grande en duelos a muerte con los más grandes equipos de la historia del calcio. De memoria: la Juventus de Sivori y Charles, con desempate en París, la de Platini (cuando a Michel le dijo antes del penalti: tú tendrás más, yo estoy acabando), la de Lippi, sobrehormonada y supervitaminada como un equipo de super-ratones, la pareja de tango que formaron Vierchowood y Raúl, nuestro hambriento Raúl de la Colonia Marconi, el blando Madrid postValdano contra la Juve del joven Del Piero, nuestros duelos contra la Juventus de Moggi y Capello, aquel penalti fallado por Figo, aquella alineación de Makelele en Huelva; ¿Y el Inter? En los tiempos previos a la Champions League en que los equipos se pasaban décadas sin enfrentarse, nosotros jugamos durante un lustro contra el Internazionale, siempre marcaba Santillana, duelos en Uefas e incluso en Copa de Europa, y qué decir del Inter de Mazzola y Suárez, contra el envejecido Madrid de Di Stéfano, o el Milan, desde Schiaffino hasta el homenaje a Redondo de un Bernabéu puesto en pie, pasando por las humillantes derrotas contra la máquina perfecta de Sacchi y los holandeses (nunca nadie habla de la segunda eliminatoria, no obstante, con un par de arbitrajes dudosísimos); Maradona marcado por Chendo en un Bernabéu vacío donde había millonarios que pagaron por ser recogepelotas, o la Fiorentina de la final del 57, o la Roma victoriosa de Totti y Capello o aquella Lazio potentísima de los Verón, Crespo, Nesta y Nedved… Los mejores equipos de la historia del calcio han pasado la prueba definitiva del Bernabéu y allí ganó la azzurra su penúltimo campeonato mundial. Es increible que con toda esa historia detrás ahora nos puedan ver como un Chelsea cualquiera o como un lugar donde los traidores tienen fácil acomodo.
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Escrito por: El Socio en General

- Gracias a un comentario anónimo he descubierto este foro de arquitectura donde se habla del Madrid y de su majestuosa Ciudad Deportiva (La Masía es una narcosala). Los que escriben son seguidores del Real Madrid del extranjero, y es emocionante leer una visión del club sin prejuicios y desde fuera. No se les caen los anillos por decir que la masa social es un asco (5000 ingleses haciendo más ruido que 80.000 madridistas), formada por caprichosos y fumapuros, y que sería cojonudo construir un nuevo estadio. Incluso, buscando un poco, han encontrado un proyecto del estudio arquitectónico Lamela (que ya ha trabajado en las reformas del Bernabéu) para construir este estadio en Valdebebas, con 100.000 espectadores de capacidad. Podéis ver una foto sobre estas líneas (pinchar para ampliar). Espectacular, ¿eh? En este enlace podéis conocer más cosas sobre el proyecto.
Eso es lo que yo llamo pensar a lo grande. Ahora sólo necesitamos una directiva con la suficiente visión como para acometer este tipo de proyectos sin miedos. De momento ya está en marcha el pabellón NBA, que para mí es imprescindible. Y el que piense lo contrario es una maricona sin una pizca de ambición.
- En la misma página he visto esta foto de unos antíguos alevines del Castilla. Vaya uniforme más bonito que tenían. ¿No se podría recuperar algo así para las equipaciones actuales?

- La federación se inventa otro formato mierdoso para la Copa. Todos los años digo lo mismo: ¡Adopción del formato del básquet ya! ¡Magnicidio de Villar!
- Adriano. Si hace falta pongo yo dinero.
- Ojo a esto: Si no sale Laporta reelegido, estarán Polanco y Cebrián detrás. Y luego irán a por Calderón.
- Baptista balón de oro.
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Escrito por: El Socio en General

- Uno abre la página del As, ve el titular “KAKÁ, SIETE AÑOS”, y se asusta. Piensas “coño, que lo han fichao, que lo han fichao”. Luego la información dice que no, que simplemente le han ofrecido siete años. ¡Toma profesionalidad! Claro que estos del As se creerán que la deontología es ir a ponerse un empaste; tócate los cojones.
- Hablando de buen periodismo, según el ABC “el español medio es casado, católico y del PSOE, tiene vivienda propia y cobra 1.122 euros al mes“. ¿En qué puto planeta han hecho la encuesta? Que hablen del Líbano o algo.
- El Villarreal quiere al crack Pavón sin pagar un puto duro. Luego nosotros somos los prepotentes, claro. Imagina que nosotros vamos a un equipo y les pedimos a un jugador que lleva ciento y pico partidos en primera “pero sin pagar nada, ¿eh?” Yo ahora me descolgaría pidiendo 15 millones por el traspaso. A estos hijos de puta ni agua.
- El Chelsea, 250 millones de pérdidas la pasada temporada. ¡Así cualquiera!
- ¡Viva España!
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Escrito por: El Socio en General

- Polanquete anda asustado y cabreado. Las acciones de Sogecable no paran de caer, y entre otras cosas esto se debe a que hay que renovar las licencias del fútbol para el año que viene. Actualmente éstas se encuentran en manos de Sogecable, pero pronto podrían cambiar de propietario. El observador avisado sabe que el objetivo del grupo Prisa (y concretamente de su consejero delegado Juan Luis Cebrían) es el de constituirse en un poder alternativo, imbuido de una supuesta legitimidad moral e ideológica teóricamente sustentada por los valores de la izquierda. No obstante el verdadero motor de este grupo no es ninguna ideología sino la acumulación del mayor poderío económico y mediático posible. Pieza fundamental de este castillo es el control de las emisiones televisivas del fútbol, principal fuente de ingresos del colosal imperio prisaico.
Dentro de este juego ha aparecido un nuevo actor, Mediapro -encabezado por Jaume Roures-, que está realizando unas enormes ofertas económicas a los equipos. Es esto lo que tiene a Polanco y Cebrián muy nerviosos. Os recomiendo la descarga de este artículo de El Mundo donde se habla en profundidad del tema.
La estrategia de Polanco no es igualar las ofertas de Mediapro, sino hacer que las distintas televisiones autonómicas pongan la diferencia existente entre las cifras que ofrece Prisa y las de Mediapro. En otras palabras, que mantengamos la continuidad de su tinglado mediático con dinero procedente de nuestros impuestos. Ya se han producido varios encuentros con muy destacados políticos, entre los que se encuentran Mariano Rajoy y Fernando Moraleda, para presionar por todos los medios en pro de este objetivo.
Por supuesto, en todo esto el Madrid juega un papel fundamental. Con el Barça casi firmado con la competencia, perder los derechos del Madrid significaría perder el fútbol. Y con él, todo el plan para controlar ilegítimamente una buena parte de la sociedad española. Por ello, la carga que pesa sobre los hombros de Ramón Calderón es grande; todos los ojos están pendiente de la decisión que tome. Pero la fuerza de nuestro Real Madrid durante sus 104 años de historia ha sido la independencia. Una independencia que no han logrado socavar ni los políticos ni ningún grupo de poder. Desde ya os aviso que pronto puede empezar una campaña mediática brutal para descabalgar a Calderón. No debemos prestarle oídos. Es más, hay que estar con el presidente más que nunca.
De mantener esta posición dependerá el futuro del club y de muchas otras cosas.
- Parecía que no iban a llegar nunca, pero por fin están aquí los primeros fichajes: El par de jovenzuelos Cannavaro y Emerson. Como bien apunta Enzo, se trata de fichajes del tipo “Se va a reir del Madrid su puta madre”. Los dos puestos necesitaban refuerzo, y como sólo han costado 20 milloncejos, bienvenidos sean. Especialmente Emerson, pues desde hace años no tenemos a nadie que mire mal en el centro del campo (Pablo García es un sucedáneo, entendámonos). Nos hemos quedado sin Zambrotta al final, porque entraba en un paquete con Thuram (otro chavalín), adquisición que habría doblado el precio final y con la que nos habrían colado un jugador que no nos interesa. Así que el puesto de lateral izquierdo sigue vacante (si al final largamos a RC), por lo que habrá que ver qué movimientos se producen en los próximos días. Esperemos que los dos nuevos lleguen a Austria lo antes posible.
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Escrito por: El Socio en General

- Dice el As, en ese estilo siempre alejado del sensacionalismo que le caracteriza, que el Milán le hará la guerra al Madrid por Kaká. Y la verdad es que el cabreo de los lombardos es bastante palpable: Malas caras, desmentidos, comunicados jocosos en la página web… “Se queda la idea, se queda Carlo Ancelotti, se quedan los campeones”, aseguran. Es una lástima tener tan mosqueados a los rivales cuando podríamos fichar a los jugadores siendo aún promesas. Entonces no habría que hacerle la guerra a nadie. All we are sayiiing, is give peace a chaaance.
- Van Nistelrooy podría llegar por once millones. Sigue regateando, Pedja, sigue.
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Escrito por: El Socio en General

- Hoy mismo se puede cerrar el traspaso de tres jugadores por el precio de uno: Cannavaro, Zambrotta y Emerson. Garra y veteranía para el Madrid; o tres viejos más, depende de cómo se vea. El precio al parecer serán 35 millones. ¿Mucho o poco? Supongo que a final de temporada lo sabremos. El mayor problema es que, de los tres, dos son bastante feos; no hay que descuidar el aspecto estético de la plantilla. Lo más interesante, sin duda, es que para que entren estos deberán salir otros tantos. Va, voy a decir unos nombres al azar: Helguera, Pavón y Mejía. Hagan sitio.
- Más fichajes: Según La Razón, Van Nistelrooy está cerrado. 14 millones y un sueldo nada menos que de cinco millones netos. Muchos goles tendrá que marcar para amortizarlo.
- Abellán tiene una última página en Marca donde se dedica a inyectar odio hacia el Madrid. Afirma arrogante: “¿Quién le va a devolver la ilusión a esta plantilla? ¿Capello? Permitan que me ría.” Claro, como Capello no ha ganado nada, ¿verdad, Abellanín? Tú preferías a Del Bosque, ese gran reflotador de equipos (desbordado por las ofertas está ahora mismo. ¡Si hasta a Clemente le sale más trabajo!) Tipos como Abellán son la pura demostración de que se puede llegar alto siendo un absoluto mediocre. Este tío me hace ser mala persona: Quisiera que le acorralaran unos matones en una esquina y le dieran una paliza que no olvidara nunca.
- ¡Amistosooooos! El primero el día 21 ante el poderoso Plymouth Argyle F.C. ¡8 goles de Baptista!
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