Archivo de Septiembre 2006

La vida es mu perra, que decía aquel. Estos días asistimos a la decadencia futbolera y personal (porque estas cosas te afectan personalemente) de dos ídolos de masas: Raúl González, alias Baúl, alias el símbolo, y Samuel Eto´o, alias Kunta Kinte, el negrito al que Madrid dio zapatos y que ahora corre como un negro para vivir como un WASP, pero que se ofende si le llaman negro.

Analicemos primero lo de Baúl: No es que empiece ahora su decadencia -lleva tres años vegetando en el césped-, pero por primera vez desde hace un década ha salido de la convocatoria de la selección. Como los periódicos tienen que hablar de algo, le han dado gran relevancia al hecho, aunque realmente tenía que pasar más pronto que tarde. Sobre la selección haré una reflexión después, pero ahora quiero decir que Raúl se merece este revés: Ya comenté en una entrada anterior que el capi se ha convertido en un tipo odioso, pero el incidente del “This camp” me lo ha confirmado definitivamente. Ya conoceréis la anécdota, contra el Olympique ganamos el sorteo de campo y Raúl le dijo al árbitro “this camp”. Pues por ahí no paso, no señor, no se puede ir por Europa y el mundo diciendo “this camp”. Florentino quería que ofreciéramos una imagen impecable, y debió de sentirse muy frustrado: Antes teníamos a Hierro y a su dedo de ET, ahora “this camp”. Qué bochorno. Deberíamos haber nombrado a Solari capitán.

Abundando en esto, dijo el otro día un contertulio de esta cada día más singular y gloriosa bitácora (aunque, ay, copada de protofascistas) que si el Madrid cuida su imagen oficial y lleva a los jugadores uniformados, alguien debería decirle algo a Raúl sobre su acicalamiento personal. Y coño, esto me recordó a Don Santiago, que tenía normas estrictas sobre los pelos de los jugadores. Sin duda Bernabéu le habría EXIGIDO al símbolo que se cortara las greñas y se afeitara, porque como ya he comentado alguna vez, el pelo de Raúl no fluye, es aceitoso, se le pega a la cabeza; da asco, coño.

Nuestro capitán es fascinante porque se ha convertido en la sombra de lo que fue, en el sentido más amplio: No es que sea peor, es que es su gemelo malvado: Del niño prodigio de pelo corto y afeitado impecable, al fallón antipático y con look “homeless”. Hasta diría que tiene una vena autodestructiva: Esa imagen decadente y descuidada implica que, o Raúl no se quiere, o le atrae el mal: se mira al espejo y goza viendo su imparable caída. En el futuro se le estudiará como el héroe que pasó no a villano (ése sería un Gascoigne), sino a paria.

Hago un inciso para explicar la única forma en que creo que nuestra selección podría triunfar: Convocar a los jugadores y tenerlos tres horas formando bajo un sol de 40 grados, con el seleccionado frente a ellos gritando consignas y ellos respondiendo. “¡¡¡Vi-va España!!!” “¡¡Vi-va!!” “¡¡Arri-ba España!!” “¡¡Arri-ba!!” Y así las tres horas; y luego trabajar las tácticas. Conste que digo cosas como éstas porque soy el heredero de 50 años de comportamientos fascistas, me lo ha dicho una persona de bien catalana que controla mucho de estos temas.

Bien, hablemos ahora de Eto´o: El madridista se debate entre alegrarse o no de la lesión del camerunés. Es algo muy personal, realmente: Sé que hay madridistas señores y elegantes que nunca se alegrarían de una desgracia ajena, pero los que se congratulen por el menisco roto del negrito no tienen por qué preocuparse: Es una reacción muy natural. El fútbol se ha vuelto muy áspero y las rivalidades son cada vez más exacerbadas; desde lo de Figo nunca nada ha vuelto a ser lo mismo. Evidentemente, los cinco años de sequía barcelonista primero y los tres de sequía blanca posterior no hacen más que acrecentar la tensión y las ganas de chinchar al enemigo, de mofarse de él y de ver su caída. Aquella genial ocurrencia de “Madrid, cabrón…” del bueno Samuel puso la guinda a esta rivalidad.

Así que desterremos la mala conciencia. Hay un montón de desgracias en el mundo cada día: terremotos, enfermedades, socialismo… en medio de todo esto, la lesión más o menos grave de un futbolista que al final no va a dejar secuelas relevantes es una fruslería. Alégrense sin culpa en privado, o incluso en público, que Samuel es joven y en unos meses estará otra vez metiendo goles. Mientras tanto, que el Barça languidezca y sufra sin su aportación. Tan buenos que son, pues a ver si pueden suplirle con garantías. Lo que está claro es que si ganamos la Liga, en nuestros cánticos habrá multitud de referencias al simpático camerunés, que quizá extraiga de ello una lección que calme el ardoroso fuego de su ambición, parecida a la que aprendió cuando se quedó fuera del Mundial.

Creo que Raúl y Eto´o podrían irse un día de copas y, mientras apuran un vaso de whisky, enunciar en voz alta esta conclusión: “En el fondo sólo éramos humanos”.

Hala Madrid.

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No, no es un error. La entrada se titula Emerson, pero hemos decidio dedicar el frontispicio al momento cumbre en que el Generalísimo Francisco Franco recibe una medalla de manos de un gerifalte culé (porque en esa época sólo había gerifaltes). En los próximos meses intercalaremos de manera subliminal esta imagen y cosas parecidas para tatuarlas en vuestros córtex. ¿Goebbelsianos? Sí, lo asumimos. Pero con una diferencia, nosotros no pretendemos convertir por repetición una mentira en verdad, sino hacer de una verdad otra cosa mayor. El llamado por algunos traviesos club nandrolista condecoró al Caudillo en dos ocasiones, y ya se ha dicho que fueron dos insignias de metal frío llegando a la raicilla del grito franquista. Por favor, difundid entre vuestros conocidos este hecho. Algo tan hermoso no merece el secreto, no merece confinarse en el cofre polvoriento y cerrado del tabú. Abramos las ventanas y los armarios, saquemos los fantasmas, la ropa vieja a orear, que el viento (¡libre!) que maneja nuestra barca (homenaje a Reyes) la lleve a las riberas púbicas y doradas de la verdad (homenaje a Pedro Jota). Ese acto no fue un acto más, fue el gran gesto nandrolista, su mayor gesta: pagar los servicios prestados. Quienes siempre hemos dudado de la lealtad culé nos vemos obligados a rectificar. Franco se fue al otro mundo con la gratitud nandrolística y dos pequeños rasguños en sus pezones. ¿Por qué es tan importante recordar esta escena? Pues porque los actuales prebostes nandrolistas (porque ahora sólo hay prebostes), en su intento delirante por convertirse en un club antifranquista treinta años después, iniciaron, meses ha, una campaña de masivo lanzamiento de típex sobre su propia historia (porque el típex no se acaba en Ferraz, el nandrolismo es un inmenso cipote eyaculando típex por doquier, haciendo de la historia futbolísitca del siglo XX un paisaje nevado). Hubo un libro de ciencia ficción sobre el nandrolismo y su relación con el franquismo y, hace unos días, el psicotroll barretinado Joanet nos regaló un documento en el que podía leerse cómo un órgano nandrolista denominado Consejo de Notables decidía por mayoría que lo que aparece en la foto nunca existió. Ay, si todo pudiese ser así, si yo, reunido con lo más notable de mi mismo, pudiese desandar lo andado…

Pero la entrada se titula Emerson porque ya toca defender a este excelente futbolista. Defenderlo de los ataques de la progresía futbolera, pero también de los piperos que ya levantan su rumor de criticonas, su runrun gallinaceo, cuando la toca el brasileño (por cierto, me encantó lo que dijo el socio: los piperos y el cri cri de sus pipas, que son como grillos en la noche de Chamartín, sí, una masa social kafkiana que se convierte en grillo, que produce el sonido de 75.000 grillos acallando el voceo ya cada vez más marginal de los ultras), defenderlo decía de los ataques interesados, porque es obvio que Emerson es la proyección de don Fabio en el campo y que un buen modo de decapitar a nuestro tribuno (¡la tribuna enfrentada al tribuno!) es empezar por Emerson, apodado “El Puma”. Para que Diarrá pueda hacerse ubicuo necesitamos de la inteligencia táctica y la capacidad de sacrificio de Emerson, que huyendo de todo protagonismo se ha dado a si mismo un aspecto ocre y abnegado. Es un brasileño a lo Mauro Silva, rarísimo e insensible a la samba, que cuando corre parece cargar sobre sus hombros algún peso invisible, corre con los brazos algo abiertos y yo siempre que lo veo me acuerdo de esos comandos que van corriendo por la jungla con metralletas, lanzamisiles, cantimplora y machete cubano. No es que sea lento o mayor, es que carga sobre sí con todo el equipo, aguanta sobre sus hombros toda la matraca táctica de Capello y es el ancla en un equipo de veletas. Emerson hará mejor a Guti, por ejemplo, y asumirá la parte de liderazgo con la que Raúl no pudo. De Raúl se dice un poco lo que se decía de la Quinta: buenos hijos pero malos padres. Ya parece que Raúl mejora un poco ahora que parte de su liderazgo lo carga también en sus anchas espaldas de estibador el bueno de Emerson.

Pero hay más roles que se comparten: Cannavaro alivia a Beckham del engorro de ser el guaperas oficial. Por fin podrá el inglés hurgarse la nariz en el autobús porque todas (¡y todos!) estarán mirando al Apolo napolitano. Van Nistelrooy libra a Ronaldo de la estresante obligación de marcar (que es un poco la obligación de echarle el quiqui diario y contractual a la parienta) y nos lo convierte en artículo de lujo, y ¡oh jugarretas del destino! Raúl, que pasa a ser colíder gracias a Emerson, libera un poco de sí y se convierte tambien en co-dilema, aliviando así a Guti, quien gracias a eso y gracias a la ayuda táctica de hermano mayor de Emerson se convierte, a sus años, en jugador maduro, superando su década de adolescencia futbolística. Cualquier día aparecerá en Valdebebas moreno y con el pelo corto para pasmo de todos (Nota: me he preguntado muchas veces la razón que lleva a Guti a mantener esa melena lacia y aceitosa color de bisutería, la respuesta es que esa imagen se ha apoderado de él. Guti es prisionero, rehén de un peinado atroz. Quien se ha dejado barba o perilla sabe lo difícil que es cambiar: uno ve a otra persona en el espejo por cierto tiempo. Si de lo que se trata no es de una barba, sino de ese tocado marujil, debemos multiplicar por mil esa sensaciónn equívoca de pérdida de identidad. Comprendamos a Guti, no es del todo libre). Raúl se convierte un poco en lo que ha sido Guti. El jugador metáfora, el jugador que divide a los piperos, el jugador que abre debates casi intelectuales en el club y trifulcas guerracivilistas en la grada. Ahora lo es Raúl. No me meteré por falta de tiempo en ese asunto, pero es evidente que en torno a Raúl revolotea siempre la nubecilla eléctrica, el zumbido del ruido mediático y de la polémica. Y eso no es malo, al contrario. Alivia a Guti de su trauma, le permite madurar pero no hace peor a Raúl, porque, como otro señor apellidado Emerson dijo una vez, todo héroe se aburre al final de su carrera y Raúl necesitaba las banderillas relañistas y el puyazo cobarde de los plumillas del sempiterno toro pasado. Emerson, por lo tanto, inicia por sí solo una cadena de efectos positivos en nuestro Madrid. Los jugadores comparten entre sí las pesadísimas cargas que impone nuestro amado club. Los galácticos, los fab flo, no tuvieron esa suerte.

Emerson es un jugador fundamental también porque a menudo se gira a hablar con los defensas, les anima, les pregunta, les ordena. Es un jugador que dedica parte de su atención a la defensa, el único que se gira, que está pendiente de lo que sucede atrás y que por tanto resulta indispensable para que no se parta el equipo y para dar al juego una continuidad que es más presencia que transición. Emerson es el ancla que nos fija en el mediocampo. Yo de táctica no sé, pero sí percibo que en un deporte donde todos miran hacia delante debe de ser muy bueno, por extraño, que alguien mire hacia atrás y se preocupe por sus defensas. La defensa madridista ya deja de ser una cosa ortopédica (los Spasic, Woodgates, Samueles y demás fueron como órganos implantados en un cuerpo que los rechaza) añadida a una delantera estelar, el equipo comienza a ser un cuerpo único que se dobla, o mejor, que se alarga o estrecha a la altura de Emerson, al grito de Emerson. Emerson no se toca, piperos.

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En el mundo hay muchos hijos de puta, y también muchos antimadridistas. No todos los hijos de puta son antimadridistas, y viceversa, pero ambas condiciones suelen coincidir. Un claro ejemplo es Óscar García:

“En un año que se presume con demasiados encuentros asperos y pocas ocasiones para disfrutar, el público del Bernabéu recuperó la sonrisa perdida y saboreó esta cómoda goleada. Por si no hay más.”

Esto siendo líderes y después de ganar 5-1 en un encuentro que se presuponía peligroso. Lo repito: Hijo de puta.

Hablando ya del partido, a mí me pasa como a Hughes, que no entiendo de fútbol, así que no sé por qué el otro día teníamos ocho tíos por detrás del balón y hoy nos pillaban todo el rato al contragolpe. El caso es que en ambos partidos dominamos el juego, y eso es bueno. Esta entrada ha de servir de homenaje a un jugador: El gran Kings, Reyes, al que he tratado tan injustamente desde aquí. Es un gitano, sí, pero es el príncipe gitano. Ya hemos abierto todos los ojos: Jugar con Beckham era hacerlo con diez. Digámoslo claro, el fútbol de los extremos puros, como el sevillano, es el auténtico, y lo demás mariconadas. Esos pases, esos regates, esas penetraciones son lo que nos da la vida. Y vaya tiros se marca el gachó. Un Madrid que tira de fuera del área, ¡esto es un sueño! Golazo imperial hoy. Cuando le cambiaron ya dio todo un poco igual.

El patapum padentro de Beckham es como un juego de fútbol del Spectrum, como volver a los tiempos del Match Day y de los Ritman Rovers. El inglés está nervioso, ayer quiso -sin éxito- lanzar el penalti de Van Nistelrooy, pero su culo y el banquillo han formado ya una dualidad indisoluble. Se ha quedao pa hacer el anuncio de Pepsi.

Como decía, Reyes es el príncipe gitano, y Diarrá es un cristo negro. Ayer parecía tres jugadores en vez de sólo uno; en todas partes estaba el tío, repartiendo (en todos los sentidos) y marcando su ley. Va a hacer historia, el negraco éste. Hasta bicicletas hace. Obsérvese su impresionante estampa en la foto de abajo, ¡es puro ébano!

Guchi estuvo bastante correcto, a veces se pasó de individualista y de preciosista, pero en general no parece mala idea ponerle ahí. ¿Qué pasará cuando llegue Ronnie? Mi pronóstico es que si Guchi sigue pitando, Ronaldo va a ser suplente de Van Nistelrooy pese a todo lo dicho.

Acerca del rival, si alguien entiende por qué nos ganaron la espalda tantas veces, que lo explique. Cannavaro parecía algo despistado, ¿no? De todos modos sólo nos metieron un gol, obsequio de Casillas.

Sobre el símbolo: Se hablará largo y tendido del tema, cómo no, pero es inútil, ninguna de las dos partes convencerá a la otra. Sus adictos dirán que ha renacido, y sus detractores que el primer gol estuvo bien, pero el segundo fue un regalo, y que por lo demás hizo lo de siempre: correr. A mí, personalmente, el otro día me pareció mucho más futbolista Cassano. Cada vez me guío más por la zancada para saber si un futbolista es bueno o malo: según corre, así juega. Cassano o Reyes fluyen con el balón, tienen una carrera armoniosa. Raúl parece que lo va conduciendo a empujones. En cualquier caso, poco se podrá avanzar en este debate hasta que pase un tiempo: Si dentro de 10 partidos Raúl ha sido el hombre clave en varios de ellos y ha metido otros ocho goles, otra cosa será.

En cualquier caso, el partido contra el Dinamo confirma la consolidación del Madrid como potencia creciente, en lo que supone el inicio de un camino de éxitos. El próximo obstáculo en ese camino, el Paleti, nos puede inquietar tanto como un escarabajo tuerto. Vamos a ponerlos mirando pa Cuenca.

Real Madrid: 5 (Van Nistelrooy (2, 1 pen.), Raúl (2) y Reyes
Dynamo Kyiv: 1 (Un ucraniano)

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No he visto el partido contra el Betis (estaba de viaje), pero sólo con conocer el resultado, ver los comentarios aquí y las reacciones de la prensa, lo tengo claro: Este Madrid está creciendo hasta unas dimensiones siderales, y además practicando un juego totalmente opuesto al que tanto gusta a los analfabetos (en el sentido literario y deportivo) que atestan las redacciones de este país. Están está muy, muy irritados ante un Madrid independiente, que ha elegido su propio estilo y que encima gana.

Capello y el Madrid estaban destinados a encontrarse, ahora lo veo más claro que nunca. No debió irse hace diez años y ahora se quedará mucho más tiempo, a comer jamón y a levantar copas. El talento del Madrid y la disciplina del italiano dan como resultado la mejor versión posible de este club.

El acoso al club se está volviendo espectacular: No hay un solo medio que no lleva a rajatabla la cuenta atrás de los 50 días que en su momento comentó Capello, y despreciar nuestro juego se ha convertido en el nuevo paradigma de la corrección política deportiva. El antimadridismo se ha convertido en un ente tan monstruoso y despreciable que es ya un deber moral aplastarlo, a base de nuestra idea futbolística y de victorias. Esta Liga la gamos a ganar contra vosotros. Por nosotros. Hala Madrid; viva España siempre.

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Nuestro sabio comandante (sí, hablo de Capello) dijo ayer que haría rotaciones en el equipo, lo cual es una forma fina de decir que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (o sea unas pequeñas molestias en el tobillo), nuestro símbolo correteador va a irse a ir al banquillo, para desolación de Juan Pípez. Desde esta bitácora aprovechamos (y sé que no estamos solos, que somos muchos millones más en el mundo) para pedirle al padre Fabio que premie los esfuerzos de Raúl con una larga, larguíiisima rotación, vamos, que rote cual planeta surcando el espacio. Que descanse de tanta carrera de acá para allá. Raúl es un lujo y hay que dosificarlo, como a Puskas en sus últimos años. Con que juegue la Copa yo ya me doy por satisfecho, y le sacamos en hombros al final de cada partido. Qué bonito.

Con su suplencia unida a la de la rubia peligrosa (ustedes saben de quién hablo) y la del tipo de los anuncios, alineamos algo bastante parecido a un equipo, con la duda de si entrará Robinho o Guti por el símbolo. Si entra el negrito puede quedar una cosa bastante festiva; veremos. El rival, un Betis que aún es una incógnita, con un Sobis que apunta maneras, pero al que creo que podemos vencer con cierto márgen. Hay morlacos más peligrosos en la Liga.

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Tiempos más brillantes llegan a la casa blanca. Según informa ABC, en el entrenamiento de ayer Beckham volvió a jugar con el peto de la ignominia, el de los suplentes. El que le corresponde. He llegado a odiar a Beckham, que no es culpable de nada pero síntoma de muchas cosas: Es el símbolo del Madrid que descarta a Ronaldinho para traer “el cromo que falta”, del Madrid famoso pero no triunfante… Un jugador que en un equipo ganador sumaría, pero que a uno perdedor no lo levanta. Y es, sobre todo, un jugador monótono, pecado capital en cualquier futbolista, pero mucho más en uno de banda. ¿Alguien espera una jugada salvadora de Beckham, el regate inesperado, el gol in extremis? ¿Algo aparte de su versión lateral del “patapum parriba”? Nada nada, la sentencia está dictada, otro lastre al banquillo. Raúl, tu reinado del terror se acerca a su fin.

En una nota aparte, observamos con satisfacción cómo Capello ha agarrado firmemente las riendas, controlando con meticulosidad cada aspecto que pueda afectar al rendimiento del equipo. Hasta les analiza las meadas. Nos cuenta El Mundo:

“Fabio Capello (…) puso a sus jugadores en fila y, uno a uno, los sometió a unas pruebas médicas que incluyeron análisis de sangre y de orina, la demostración del valor superlativo que el italiano concede al estado físico de sus pupilos. (Lo que no sé es si les sacó la sangre y la orina personalmente.)

El Real Madrid cumplió con la primera parte del plan de choque diseñado por Capello para poner en forma a sus jugadores, una obsesión después de confesar a su entorno que “a este equipo no lo han entrenado bien en los últimos tres años”.

Capello supervisó personalmente estas pruebas a la espera de conocer los resultados. El italiano se implicó en el proceso igual que se implica en asuntos como la dieta de los futbolistas o la obsesiva exigencia de llevar una vida personal sujeta a horarios propios de deportistas.

El entrenador del Real Madrid obligó a todos los futbolistas a pasarse por la enfermería para facilitar las muestras, incluyendo a jugadores como Ronaldo, sin importar los minutos de juego.”

“Por si quedaba alguna duda del fervor de Capello por el trabajo físico, tras las pruebas médicas sometió a su plantilla a 40 minutos de gimnasio. Hubo más trabajo físico que entrenamiento con el balón.”

Qué glorioso. En mes y medio van a estar como motos. Les vamos a mear en la cara a los del Barça para que puedan hacer análisis ellos también. Un Madrid mediano se va a cargar al mejor Barça de la historia simplemente con algo de rigor y una disciplina espartana. ¿Puede haber una mayor muestra de superioridad?

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Estadio Santiago Bernabéu, un domingo cualquiera. Las mocitas madrileñas van alegres y risueñas porque juega su Madrid. Junto a las mocitas llega al estadio un hombre acompañado de su hijo: Juan Pípez, de unos cuarenta años, lleva siendo socio literalmente toda la vida, cuando su padre le sacó el carnet con ocasión de su bautizo. También él ha inscrito hace poco a su hijo Toñín, de diez años, y le lleva por primera vez al fútbol. El niño abre los ojos asombrado ante el sublime espectáculo de los anillos de gradas uno encima del otro, que van llenándose de gente poco a poco.

- ¡Hala, papáaa, qué grande!
- Sí, hijo, muy bonito.

Para Juan no es un espectáculo tan grande, claro. Empezó a venir teniendo unos ocho años y su asiento de abono ya es para él casi como el sillón de su casa: un lugar familiar, rutinario; casi tiene marcada la huella de su culo. Antes de ocupar las localidades, padre e hijo cumplen con el ritual obligatorio: Comprar los refrescos y, sobre todo, las pipas, una enorme bolsa de pipas. No son de la marca Facundo, la favorita de Juan, pero le servirán.

- Papá, ¿por qué compras una tan grande?
- Sirven pa echar el rato.
- ¡Pero papá, si vamos a ver nada menos que al Madrid!
- Sí, bueno, pero mientras no pasa nada…

El partido es contra un equipo de mitad de la tabla, en teoría un rival bastante asequible para el Madrid. Da comienzo el encuentro. En las gradas reina el silencio más absoluto, sólo roto por el “cric cric” de las pipas de Juan y de muchos otros socios que le rodean, y por los gritos de un grupo de mozalbetes con pancartas alojados en el lejano fondo sur. Toñín está algo extrañado.

- Papá, ¿por qué nadie anima?
- Verás, hijo, es que esto es el Bernabéu: Aquí la gente es muy entendida y viene a disfrutar del espectáculo, no a dar gritos.

En ese momento el árbrito pita una falta algo dudosa en contra del Madrid. Juan reacciona como un resorte:

- ¡¡Arbitro, cabrón, hijo de la gran putaaaaaa!!- exclama, mientras esputa algunas cáscaras de pipas. El niño se queda desconcertado.

- Bueno, papá, pero yo puedo animar, ¿no?
- Sí, hijo, anima lo que quieras.

Dicho y hecho, Toñín empieza a sus ídolos con gritos entusiastas. Alguno de los socios de las cercanías le mira de reojo con cierto desdén, mientras sigue masticando sus pipas. Pero no son sólo pipas lo que se consume en la grada: Algunos socios, más viejos que Juan, llevan un enorme puro entre sus labios. Éste degusta un bocadillo de chorizo; aquel una bota de vino. Otros no llevan nada: Sólo observan el partido con aire indiferente (menos cuando el árbitro pita en contra). Dan la impresión, sobre todo los más mayores, de llevar allí años, muchos años, casi desde que Don Santiago fundara el estadio, y de que en algún momento se quedaron congelados en el tiempo, en una de tantas temporadas.

Van pasando los minutos y el Madrid no consigue marcar ni imponerse claramente en el juego. El contrario se está resistiendo.

- Papá, parece que les cuesta marcar.
- Si es que son unos golfos, joder, no meterle ninguno a esta mierda de equipo.
- Tendríamos que animarles a ver si juegan mejor, ¿no?
- Sí, bueno… ¡Es que con la mierda de partido que están haciendo se te quitan las ganas de animar, coño!

Llega el minuto 30 de la primera parte y aún no hay goles. Desde algún punto de la grada se escuchan unos silbidos, que pronto se amplifican y se extienden por todo el estadio.

- Ah, ahora silbamos al otro equipo para ponerles nerviosos, ¿verdad?
- Qué va, hijo, estamos pitando a los nuestros, que son unos inútiles. ¡¡Golfos!! ¡Sinvergüenzas!
- Pero papá, si es nuestro equipo, y además son estrellas del fútbol mundial.
- ¡Sí, estrellas para cobrar y para irse de juerga por la noche, pero luego no dan un palo al agua! ¡¡Fiiiiiiiii!!
- ¡Pero si son muy buenos, y además hemos traído a un entrenador que ha ganado muchos títulos!
- ¿Ese? ¡El más golfo de todos! ¡Menudo amarrategui está hecho! ¡Hoy venía una encuesta en el Marca que le rechazaba el 65% de la afición!
- ¿Han hecho una encuesta aquí en el estadio?
- No sé, hijo. ¡¡Y encima no ha puesto a Fulánez, Mengánez y Zutánez!!
- Pero papá, es que Fulánez lleva siete años en el equipo y nunca consigue ser titular, y Mengánez y Zutánez sólo han jugado en el Castilla y nadie sabe cómo serán-, responde inocentemente Toñín, olvidándose de la declarada debilidad de su padrepor Fulánez.
- ¡Claro, si no les dan oportunidades cómo van a asentarse en el equipo!

Los pitos descentran aún más al Madrid, y se llega al descanso sin goles en el marcador. Los silbidos se hacen aún más intensos y acompañan a los jugadores en su camino hacia el vestuario. Padre e hijo salen a los pasillos del estadio, en obras desde hace 25 temporadas. Juan mastica el bocadillo de calamares que le ha preparado su mujer, y mientras esquiva una gotera del techo farfulla: “¡Como no salga Fulánez me voy a cagar en todo!” Toñín camina junto a su padre con su bocata de choped. Mientras esquiva unos sacos de cemento que andan por ahí tirados, piensa que esto de ver el fútbol en directo es algo complicado.

Empieza la segunda parte y ambos vuelven a su asiento. A Juan aún le queda una buena reserva de pipas. Se llega al minuto 15 y el equipo aún no ha conseguido reaccionar. Vuelven a escucharse algunos silbidos. El entrenador decide realizar algunos cambios. Entran Fulánez, el ídolo de Juan, y Perengánez, jugador llegado esta temporada que ha destacado en un equipo pequeño y sobre el que existen dudas de que tenga suficiente categoría para jugar en el Madrid.

Parece que los cambios han calmado los ánimos. El equipo empieza a funcionar mejor y el juego parece más hilado. Se crea alguna ocasión de peligro. “Claro, jugando con Fulánez…”, dice Juan. No obstante, en un momento dado se falla un pase fácil en el centro del campo. Instantes después, un jugador madridista no llega a un balón por escasos centímetros y la pelota sale fuera. Entonces empieza un auténtico concierto de pitos. El estadio es un clamor: “¡¡¡Fueeeera, fueeera, fueeeera!!!”

- Papá, así creo que no ganamos.

Juan está fuera de sí. “¡¡Si es que una vergüenza!! ¡Todos los partidos igual! ¡Me cago en sus muertos! ¡¡Desgraciaaaaaos!!”

Sigue el juego y Fulánez, en posesión de la pelota, da un pase a media distancia, sin demasiada importancia para el juego.

- ¡¡Mírale!! ¡El único que vale!-, grita Juan.

La pelota llega a Perengánez, el del equipo modesto, que intenta un atrevido regate cerca de la esquina del campo. Desgraciadamente no le sale bien y el balón se va por la línea de fondo. Los pitidos se hacen ensordecedores.

- ¡Pero cómo puede jugar ese mierda! ¡¡Vuélvete a tu puebloooo!!
- Pero papá, si ha entrado hace cinco minutos, y al menos lo está intentando.
- ¡Que no, hombre, que no! ¡Que ese tío no vale para el Madrid! ¡Que yo he visto jugar a Santillana, A Stielike, a Míchel y a Laudrup!
- Papá, y a ese de ahí que corre tanto y que no ha hecho nada en todo el partido, ¿por qué no le pita nadie?
- Caray, hijo, es que ese es el capitán. ¡El símbolo del equipo! Y mira qué lucha, qué entrega. Mira, mira cómo va detrás de ese balón que va a salirse del campo. Además, lleva tropecientos partidos con la selección. ¡De lo mejor que tenemos!
- Pero papá, si ese jugador lleva tres años sin hacer casi nada, ¿no? En mi cole nadie lleva su camiseta, y cuando jugamos en el patio nadie se lo pide.
- Naaaa, aunque parezca que esté mal ese cuando menos te lo esperas aparece. ¡Es el más listo de la clase!

El partido sigue avanzando, con los pitidos yendo y viniendo. Un jugador del Madrid agarra claramente a un contrario cerca del área y el árbitro le saca tarjeta amarilla. Los pitidos se hacen más fuertes, pero esta vez dirigidos al árbitro. “¡Hijo de perraaaaa! ¡Me cago en tu madreeeeee!”, se desgañita Juan. Toñín cada vez entiende menos.

A falta de diez minutos para el final, el Madrid logra engarzar una buena jugada y por fin marca. Toñín duda un instante cuál debe ser su reacción, pero no caben muchas dudas: el estadio estalla de júbilo.

- ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!

Juan pega botes y grita como un loco, y Toñín se une a su alegría. Tras el tanto, el Madrid empieza a jugar con mucha más fluidez y a dominar claramente a su rival. Se extienden los gritos por la grada, que esta vez sí anima como un solo hombre: “¡Hale Real Madrid, hale haleeeee!” “¡Madrid! ¡Madrid!”

- Papá, ¿por qué animan ahora y antes no?
- ¡Hombre, es que ahora juegan como Dios manda!

Llega el final del partido, y el estadio prorrumpe en aplausos. Finalmente la cosa ha acabado bien. Padre e hijo, esquivando unos cuantos escombros que se encuentran por los pasillos, se dirigen a la salida. Juan parece bastante animado.

- No ha estado mal el partidito. ¡Porque ha sacado a Fulánez, que si no…! ¡Ahora, como no espabilen la semana que viene se van a cagar estos hijos de puta!

Toñín está pensativo nuevamente. Está contento por la victoria de su equipo, sin duda, pero no ha acabado de entender la experiencia recién vivida. Si supiera que a su padre le pasó lo mismo la primera vez que fue al campo estaría más tranquilo. Pero bueno, al fin y al cabo, piensa Toñín, es el Santiago Bernabéu, y esta es la afición más entendida del mundo. No debe ser tan fácil convertirse en un experto del fútbol. Para ir desentrañando todos estos secretos, la próxima vez seguramente animará menos y comerá más pipas.

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Dedicado al gilipollas de Pedro Pablo San Martín

- Aún le falta al Madrid, le falta. La primera mitad fue aburridilla; sigue habiendo problemas con la circulación del balón. Y hay que entender que esto no se arregla sólo con un hombre específico que distribuya. La circulación de la pelota es cosa de todo el equipo: Hay qué saber qué hacer con ella, desmarcarse y ofrecerse al compañero. Porque cuando decimos que en el fútbol hay que correr, no se trata tanto de correr detrás de cada balón como de colocarse en la mejor posición para que el compañero te la pase. Claro que esto requiere un gran esfuerzo mental y físico, y por eso no es tan fácil de llevar a cabo. Habrá que seguir en ello.

La propuesta de hoy era meter a Guchi por la izquierda, experimento que ya ha fallado no sé cuántas veces en el Madrid, pero que hoy Capello volvió a intentar, quizá para confirmar definitivamente que es una chorrada. De los dos pivotes, Diarrá estaba bastante cumplidot, mientras que Emerson se fue con Chuck Norris, desaparecido en combate. Menudo comienzo de temporada está haciendo. Porque claro, los jugadores no se ofrecen, pero los que distribuyen tampoco es que lo borden: Como no encuentran una buena opción de pase, la mandan para atrás o se la envían al primero que vean aunque esté marcado por dos tíos -y allá se las componga-, o intentan pases imposibles por el centro entre cuatro defensas. Resultado: Posesiones cortas, juego deslavazado y los piperos removiéndose inquietos en sus asientos de abono.

Pero no fue todo malo: La entrada de Cicinho y Reyes suponía un innegable soplo de aire fresco, y el utrerano en particular, aunque le marcaron bastante, estuvo muy activo. Tuvo especial mérito lo suyo pues le tocó jugar por la derecha, pero se defendió bien metiendo pases bastante certeros con el exterior de su pierna zurda. Buena técnica.

Hay que destacar la gran condición física de Raúl, que le permite correr constantemente detrás de la pelota sin lograr absolutamente nada. Pero no seamos injustos,tampoco hizo un partido tan malo: Dio un par de pases de mérito, se pegó de morros con Van Nistelrooy cuando éste la cogía solo en la frontal y falló un remate de cabeza por escasos seis metros. Y en el minuto 90 hasta hizo un buen remate por alto (fue entre los tres palos y todo), que le valió un cántico de “Raúuul, Raúl, Raúl, Raúuul” por parte del Fondo Sur. (Si al final será que tenemos lo que nos merecemos.)

Lo más rescatable de la primera parte, una impresionante ocasión de Van Nistelrooy tras rectificar un control y rematar con el exterior desde la esquina del área, que sacó el portero por poco. Muy poca chicha, en definitiva. El segundo tiempo fue más vistoso y más todo. Por ejemplo, al entrar Robinho… ¡jugábamos con dos extremos! ¡Un equipo simétrico, como cuando éramos pequeños! La verdad es que me emocioné. El sustituído fue Emerson, cuya posición en el campo ocupó Guti, quien ya más centrado incluso creaba peligro. El equipo comenzó a moverse bastante mejor, empezaron a darse buenos pases en profundidad (Robinho intentó unos cuantos) y por fin llegó el peligro.

Robi intentó bastantes regates y le daba alegría al asunto, pero el gol se resistía. En esto, nos hicieron una falta al borde del área que se dispuso a lanzar Reyes. El 19 era toda una incógnita en esto de los libres directos, pero aprovechó la ocasión: Balón perfectamente colocado en la escuadra del primer palo y golazo. El tano se convertía en el hombre de la noche (¡con el permiso de Raúl y sus carreras!).

A partir de ahí todo transcurrió com bastante placidez, aunque hay que procurar meter goles todos los goles posibles, porque cada uno es una patada en la boca de los plumillas. Entró Beckham, no sé si para que ovacionaran a Reyes o para que los espónsors se quedaran tranquilos. Y fue el propio inglés el que marcó el segundo, que llegó en un contragolpe que fue un placer, porque es un placer ver a tres tíos de tu equipo plantarse solos delante del portero. Beckham marcando un gol de jugada, el acabose.

Así pues, vamos acercándonos al Madrid que queremos. El equipo de la segunda parte es un buen modelo; incluso podríamos soportar a Guti. Bastaría con quitar a… bueno, a algún jugador que quizá no está rindiendo al nivel esperado y poner, no sé, a Cassano, y ya tendríamos equipo para luchar por todo. Yo a Ronaldo no lo echo de menos, la verdad. Que chupe banquillo cuando vuelva.

Y para terminar, dos buenas noticias más: Gané ocho euros en las apuestas y pude ver el partido muy bien por PP Stream. Polanco, jódete.

Real Madrid: 2 (Reyes y Beckham)
Real Sociedad: 0

- No quiero irme sin dejar un par de ejemplos de la prensa tan imparcial que disfrutamos:

“Con el mismo juego triste que ha mostrado desde que comenzó la temporada, el conjunto que entrena Fabio Capello sólo pudo vencer a la débil Real Sociedad con una acción a balón parado. (…) Demasiado poco para una exigente afición que acudía años atrás, demasiados años atrás, con alegría al Santiago Bernabéu y que ahora acude como quien va a trabajar.” (Óscar García)

“Es palpable que cunde el pesimismo.”; “Capello plantea un juego realmente feo.”; “Si esto no funciona, parece razonable que se reclamen responsabilidades.”
(Pedro Palo San Martín)

Anda y que os jodan.

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Desastroso, desastroso lo de ayer. Se puede hablar del físico, de Raúl y de la madre que parió a Raúl, pero la clave no estuvo ahí. El gran problema del Madrid es que durante todo el partido tuvo un boquete en el centro del campo que ni el cráter de “Akira”, mientras que los franceses tenían a tres dando caña y combinando, ayudados además por su adelantada línea defensiva. Los dos madridistas que tenían que haber dominado el centro, Diarrá y Emerson, ni aparecieron ni se les esperaba, especialmente al primero. Mucho pasecito para atrás y mucho quitarse de enmedio en los momentos decisivos. Ni cortaron los avances del rival ni desde luego repartieron juego, por lo que ya podría haber jugado el mismísimo Van Basten en el puesto de Raúl, que habría dado lo mismo. Incluso aunque hubiéramos puesto dos extremos en el campo, con el centro totalmente perdido nos habrían dominado igualmente.

No entiendo qué pasaba por la cabeza de Capello: Si vio estos fallos, ¿por qué no hizo nada para remediarlos en el segundo tiempo? Meter a Reyes y a Guti no solucionaba ese desequilibrio. ¿O he leído yo mal el partido y tener el centro del campo más vacío que la estepa rusa carece de importancia? Quizá, pero apuesto a que no. Además, volvimos a adolecer de un tremendo estatismo, y fuimos incapaces de realizar combinaciones que desbarataran la asfixiante presión francesa.

Toal, que nos dieron por saco y dimos muy mala imagen. En este estado de cosas, la única visión optimista es que los jugadores aún no pueden plasmar en el campo la visión del entrenador por falta de acoplamiento y rodaje físico. No obstante, estos dos aspectos ya deberían estar bastante optimizados a estas alturas de temporada. O trabajamos con mucha más seriedad o nos van a comer.

Por supuesto, los juntaletras están felices. “Ya lo decía yo”, “Capello no vale”, etc. etc. El débil mental de Iñaki Cano llegó a decir textualmente que esta noche iban a darle “leña al mono”. Para eso les servimos, de muñeco de chimpampum. Gentuza.

Esperemos que este amargo trago sirva al menos para ponerse las pilas e ir minimizando los factores de riesgo, tipo Raules y demás. Mientras tanto, sólo nos queda un poderoso hedor a mierda y un soberano cabreo.

Oympique de Lyon: 2
Real Madrid: 0

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Empieza la Champiñons para el Madrid, con una meta clara: Ser el primer club europeo con diez gloriosas Copas de Europa reluciendo en sus vitrinas. Por cosas del sorteo, volvemos a jugar el primer partido contra el olampic lioné, o sea el Olympique de Lyon. Excelente oportunidad para vengarse del varapalo sufrido el año pasado, porque cuando perdemos damos la mano, sí… pero guardamos la afrenta en la memoria, y cualquier club que se precie debe tener siempre afán de revancha (aún estoy esperando un cruce que nos enfrente al Milan).

Sé, hermanos, que algunos de vostros tenéis miedo a este partido. Eso es porque aún os falta fe en el padre. Y sí, los francesitos estos (que luego no son franceses ni ná) serán muy buenos y lo que quieras, pero no dejan de estar en un segundo escalón. Además, este año nosotros TENEMOS A SU NEGRACO. ¡¿Ahora qué, eh?! En cualquier caso, esto de amilanarse en las salidas está bien para Queiroz o Luxemburgo (je je, lo siento, CQ), pero no va con nuestro general Capello; vamos a salir a morderles las pelotas. Una victoria hoy, en definitiva, sería relativamente normal.

Jugará de central el esforzado Raúl Bravo, que parece ser definitivamente nuestro defensa reserva; me pregunto qué pensarán Mejía y Pavón, je je. Quizá habría que abrir un debate: ¿Quién es peor, Bravo o Salgado? ¿Merece la pena poner al primero de titular para librarse del segundo? Hum, que llegue diciembre pronto… Se rumorea también que podría salir Reyes en lugar de Cassano. A mí me ha gustado siempre el juego por bandas, pero no sé si será buena idea cortar la progresión del italiano. Por cierto, hoy vi a un chavalín con “piercings” lucir orgulloso su camiseta recién estrenada de Reyes. ¿Habemus ídolo arrabalero?

Lo que no sé es si podré ver el partido, porque estoy un poco cansado para irme hasta a un bareto a verlo (vivo en un lugar alejado del mundo). Estoy por abrir una campaña de donativos para que me pongáis tele de pago.

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