Archivo de Marzo 2007

Europa Press: “El movimiento ‘Unidos por el Real Madrid’ se reunió hoy en la capital con el objetivo de incitar al socio blanco a la firma de un manifiesto que obligue al presidente del club, Ramón Calderón, a “modificar los estatutos y a convocar elecciones a final de esta temporada, en un día de partido para que la participación sea lo más alta posible”.

Esta propuesta está secundada por ex candidatos de los pasados comicios, tales como Arturo Baldasano o Lorenzo Sanz, y otros miembros como Ignacio Bernabéu (de la candidatura de Juan Palacios) o Juan Mendoza, ex de la directiva del actual presidente de la casa blanca. Además dicen contar con el apoyo de “nombres ilustres del madridismo como Vicente del Bosque, Paco Gento o Llorente”, explicó Moisés Israel, portavoz de la plataforma.”

Menuda panda de mastuerzos. Tienen algunas frases impagables, como “no hay protagonismo de nadie, el protagonismo lo tiene el Real Madrid”, o “este movimiento huye de cualquier candidatura o cualquier nombre propio”. Claro, claro, es un invento nada electoralista, absolutamente desinteresado.

Pero cuidado, que están obteniendo un apoyo brutal; hasta ahora han reunido la friolera de 3700 firmas. Pero ojo, no de socios, sino simplemente “firmas”. O sea que puede pasar tu madre por ahí de vuelta de hacer la compra, echar una firma y ya tienen un apoyo más. Esto poniendo una carpa en un día de partido, así que de los 80.000 que iban al fútbol (¡o de los transeúntes de la zona!) consiguieron que les apoyaran 3700. Impresionante. Por cierto, ¿por qué tienen que meter a Gento en sus miserias? El señor tiene la suficiente importancia como para decir algo él mismo si tiene que hacerlo. Pero lo que me ha sorprendido realmente es lo de Del Bosque, con lo poco que le gusta dar por culo a este hombre e inmiscuirse en el funcionamiento del club.

Dicen los panolis estos que quieren que lo que quieren es la modificación de los estatutos. Habría que recordarles que ya se propuso y lo rechazaron los piperos. ¿Creen que hace falta montar una plataforma sólo para que vuelva a presentarse la propuesta? Pero aunque se modificaran los estatutos, pueden esperarse sentados, porque quedan tres años de mandato. Espero que Calderón se lo tome con mucha calma y estos se mueran de la úlcera que les produzca no poder pajearse soñando con el poder. Porque Baldasano y Sanz, ¿aún se piensan con alguna remota posibilidad? ¿No tienen otra motivación en la vida? ¿Por qué no se suicidan ya?

Unos que han empezando su carrera cubriéndose de gloria (perdón, quiero decir de mierda) son los muertos de hambre de la plataforma blanca, que se apuntan a un bombardeo y con el engrendro ésteno han hecho una excepción. A mí todo el rollito de los socios de a pie me parece muy bien, pero a estos se les ha visto el plumero demasiado pronto; el ansia de poder se les nota sólo un poquito.

Cuánta caspa en una sola iniciativa, oye. Que los tiren a un tanque industrial de H&S, a ver si de paso se ahoga alguno. Estos hijos de puta no se merecen ni una foto, así que pongo una de Cunningham y a tomar por saco.

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- Mijatovic comparecerá en www.elpais.es a las 13:00 para departir de la actualidad madridista con todos los aficionados. Podéis pasaros y preguntarle sobre el nuevo entrenador, Snejder, Robinho, Cris Ronaldo, Mata y la madre que lo parió (en el caso de Mata, el padre). También podéis preguntarle si le van a echar.

- También os podéis leer el artículo que ha escrito Castro sobre el cambio climático, que según él condenará al hambre a 3.000 millones de personas. No como a las jineteras, que se ganan muy bien la vida.

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Juan Manuel Gozalo, alias Kubalita, se va de la radio. Llevo años sin escuchar su programa, Radiogaceta, pero siento la noticia como otro aldabonazo en la conciencia. Envejecemos de forma irremediable y mientras lo hacemos se va apoderando de nosotros el extrañamiento porque nos quedamos un poco solos. Mi manera de entender el deporte está conformada por el juicio de Gozalo y es normal que me sienta perplejo al ver la Secta. Me hice enfermizamente madridista con este horario: radiogaceta de ocho y media a nueve y media más o menos, hasta el momento en que empezaban a hablar de deportes minoritarios que a mí me deprimian. Luego, a las once, el psicodélico Pedro Pablo Parrado y a las doce, ya en la cama, como si de una oración se tratase, el Butano, o luego, más tarde, De la Morena, que luego descubrimos era otra forma de totalitarismo radiofónico más sutil y por ello más peligrosa. Uno se dormía y en ese territorio incierto del duermevela reinaba butanito. Dios sabe qué efectos habrá tenido en nuestras psiques que haya sido, semejante personaje, el cancerbero de nuestros sueños.

Otro rasgo que echaré de menos será la voz de Juan Manuel Gozalo. Los antiguos locutores tenían voces inconfundibles, trabajadas, con poso, con una cierta dureza equivalente a la que los callos muestran en las manos. Gozalo, que empezó de niño, se ha tirado una vida frente al micrófono, y no me consta que haya pasado por la inútil facultad de periodismo, una institución que ha llenado de mediocridad, cursilería y homosexualismo los medios de comunicación. Para mí, toda tertulia futbolera remite un poco al entorno del bar, y en los bares uno se encuentra con individuos que por turnos manosean “la Marca” entre voces que suenan recias, viriles y normalmente poco cultivadas. El periodismo deportivo no debería olvidar que se debe a los taxistas. No soporto a esta generación actual de periodistas con voces blancas, ni a los lumbreras cientifistas del fútbol internacional, indefectiblemente afeminados, ni a los tertulianos que empiezan todo parlamento con el repugnante “desde la distancia”. Parrado, Gozalo y no te digo ya nada García, hablaban siempre desde el corazón de la noticia y no se andaban con relativismos ni paños calientes. España se rompe cuando para opinar sobre el Deportivo de la Coruña hay que cambiarse el nombre por Xosé, echar acento de pusilánime y doctorarse en galleguismo.

Gozalo compartió con esa generación la incomprensible afición por el fútbol sala. Es un deporte feo, barato y peligroso por el que media España se ha pelado las rodillas. Según Wikipedia, Gozalo ha sido uno de los grandes impulsores de este deporte horrible, adaptando sus normas e impulsando la creación de la Liga Nacional que llegara a presidir. Fue tal su implicación con este pseudodeporte que escribió el ensayo “Fútbol-sala, pasado, presente y futuro”, aunque me imagino que no hubo de encerrarse en la biblioteca Nacional para tamaña obra. Se aprecia en esta parte de su trayectoria ese cariz institucional que asumió siempre en la radio, locutor de la santa casa, un poco ajeno a las trifulcas del prime time. También asoma la sombra alargadísima del Butano y las inevitables comparaciones con él, incluso en la parafilia esa del fútbol sala, como mandamás que fuera García del Interviú, ese pequeño Real Madrid. De hecho, la única explicación que yo le encuentro a ese deporte estriba precisamente ahí: el fútbol-sala lo creó García como un pequeño fútbol donde crear un pequeño Real Madrid en el que él pudiera ser un pequeño Santiago Bernabéu para ganar pequeñas Copas de Europa. Es decir, García inventa un microfútbol, un fútbol enano, adaptando el universo balompédico a su estatura.

No tengo mucho tiempo y me olvido de glosar la figura de Gozalo. Gozalo fue siempre el locutor de los entendidos. La gente menos extremista, los menos radicales simpatizaron siempre con su estilo. El tipo de gente que participa en maratones, o que anima al Rácing. Los cicloturistas, los alpinistas, los miembros de la federación de softball. Era un periodista para las minorías dentro de lo masivo del medio. Yo fui más de radiogaceta que del tablero deportivo. Esa entradilla de sintetizadores acompañó miles de mis cenas en la mesa familiar. No puedo olvidarme, ahora que hago memoria, de su escudero tranquilo, el antecedente de Bustillo, ese Sancho Panza de los micrófonos que fue, que es, el señor Celemín, don Alfonso, que después salía en los telediarios siguiendo al Madrid por Europa, agarrando el micrófono como si se lo fueran a quitar los cacos.

Yo creo que Gozalo es madridista. No recuerdo que me crispara al hablar del Madrid y sabe Dios que para eso hace falta muy poco. Aunque es posible que fuera porque trató a nuestro club con el mismo respeto, mesura y propensión al buen humor y a la distensión que aplicó durante décadas al entero panorama deportivo español. Que es un buen tipo y un hombre cabal lo demuestra el hecho de que tras su prejubilación haya decidido asumir la candidatura a alcalde de su pueblo, Camargo, por el Partido Popular (la humildad y el realismo de Gozalo: él se prejubila, mientras que a otros los retiran supuestos complots y fantásticas manos negras). Creo que a don Juan Manuel le hubiese perdonado yo hasta el puño y la rosa, de tantas como fueron las veces en las que yo, siendo chico, mientras ayudaba a mi madre a poner la mesa le decía, calla, mamá, que van a hablar del Madrid, para escucharle. No me leerá, seguro, pero que vaya bien y muchas gracias.

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La pregunta de hoy está difícil. Uno que no ha entrenado ni a los alevines de su pueblo pero va de gurú por la vida. El otro clasificó al Tenerife para la UEFA, ganó una Liga con el Madrid y quedó décimo con el Valencia (o sea, menos palmarés que Clemente o Toshack, pongamos por caso). Ah, sí, también descubrió a Queiroz, no le quitemos méritos. Pero ambos personajes tienen algo en común: Muuuchas horas en televisión delante de jóvenes espectadores impresionables, que han llegado a creer que estos tíos realmente son autoridades del fútbol. ¿Quién será el santón que traumatice a la próxima generación? ¿Míchel?

¿Quién sabe más de fútbol?

El calvo sin título de entrenador
El comunista millonario
Los dos son una mentira televisiva

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Magnus Carlsen. Noruego, 16 años, Gran Maestro de ajedrez desde los cinco. Con un ELO de 2700 y 24º en el ránking mundial. El candidato más joven de la historia al título de campeón del mundo. Afirma: El mejor rasgo de mi carácter es mi capacidad para concentrarme en los pocos asuntos que despiertan mi interés. “Siempre pide que su hotel tenga piscina, tenis de mesa y el canal Eurosport, y sigue el fútbol internacional cuanto puede, especialmente al Real Madrid.”

Mientras tanto, se estima que el seguidor del Barcelona con mayor cociente intelectual es Quique Guasch, y del Paleti, Abellán.

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- El fotógrafo donostiarra Pedro Usabiaga (que no es nada gay) ha realizado una serie de fotos de futbolistas que se exponen actualmente en Madrid. Durante las sesiones tuvo el placer de departir con sus modelos y conocerlos mejor. “De Iván Helguera le sedujo la dualidad: En el campo es un protestón y, sin embargo en la vida privada es un tío muy culto.” Sí, vamos, salta a los ojos cada vez que uno le ve expresarse en público. El Julián Marías, a su lado, un piernas. Tal es su bagaje cultural que dicen que sabe distinguir unas Ray Ban de unas Gucchi (¿Por cierto, ¿Guchi vestirá la marca Gucchi?). A saber qué diría el Usabiaga éste si fotografiara a la Belén Esteban.

Va, pa compensar esta foto algo inquietante mañana empezamos a hacer lo de las chicas.

- Benítez: “No me voy a ninguna parte”. Pues nada, el abanico se cierra bastante; ya sólo puede ser uno de dos.

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- Bueno, resulta que por cortesía del blog “La Quinta del Buitre” está subida a la red la cosa esa que hicimos en la radio. Me he escuchado un poco y sueno fatal, creo que no hablo con bastante aplomo. Pero nada, ahí os lo dejo para que podáis chafardear todo lo que os dé la gana. Oye, mejor que oír a Abellán ya es.

- Hoy pasé delante de un kiosco. La portada de un tebeo rezaba: “C. Ronaldo costará 80 millones”. ¿Tan barato? ¿Por qué no 200? ¿500? ¿No venderá pocos periódicos si sólo pagan 80 millones por él?

- Lo del baloncesto muy bien, oye. De hecho, creo que fue el primer evento deportivo al que asistí en mi vida. Lo que pasa en el Bernabéu es otra cosa, pero deporte creo que no, al menos por parte del público. Creo que asesinando a 5000 piperos y sustituyéndolos por “Berserkers” distribuidos estratégicamente por el anillo inferior del estadio, teníamos 25 champions. Al final del encuentro exigieron la salida de los artistas: “¡¡Si-no-salen, no-nos-vamos!!”

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El Socio me manda apañar una entrada. No voy a mentiros, no he visto el partido. Tampoco, por fortuna, me alargaré mucho. Escribo desde Valencia y Valencia está en fallas. Mientras tecleo estas líneas, me llegan de la calle sonidos de explosiones y alaridos de Shakira, como un Afganistán verbenero. En las fiestas populares los más tontos del pueblo se esfuerzan por exhibirse, y aquí optan por encender petardos y esperar el pum con una sonrisa estólida. Mis tímpanos están inflamados, parecen clítoris en lugar de tímpanos. Ahora, además, siento el murmullo de las riadas humanas que sociatísticamente se dirigen a observar el castillo, los fuegos de artificio. Gracias a Dios, en esta ciudad no gobierna la izquierda, de modo que no hay riesgo de que los cohetes dibujen en el cielo grandes figuras con la palabra paaaaaaaaz, paaaaaaaz, entre los oh boquiabiertos de la muchedumbre mansa.

No he visto el partido. No tengo tele de pago por motivos ideológicos y en los bares de la zona soy mal recibido. En todos he acabado discutiendo o protestando o celebrando los goles con cortes de manga hacia la parroquia. Así que sólo me queda la radio, mi viejo transistor recuperado, el que admite nada más que la AM: la COPE, la SER y RNE, la resistencia y lo gubernamental. La pirenaica y el parte en el mismo dial.

La retransmisión de Lama, en la Ser, es como leer una novela con un narrador omnisciente y beocio. Lo sabe todo Lama, es un deus ex machina cateto. Es un narrador pésimo que no narra, todo lo más transmite emoción con las inflexiones de sus alaridos. Uno imagina el peligro, la ocasión de gol, pero no ofrece los datos suficientes para recrear el partido en la imaginación. Son totalitarios hasta para eso. En la grada tienen los de la Ser a Alcalá, de intérprete de la afición, como Matallanas en la Cope. No es de extrañar que nos irritemos. Es curioso, el periodista encargado del marcaje a Villar, el sabueso del won’t you back, es el que le colocan al Bernabéu. En las restransmisiones de la Ser el resultado parece no importar. Dan los tres puntos por ganados y todo su interés estriba en buscar problemas. Cuando marca el Madrid parece apagarse el tono, como si se hubiese descubierto al asesino. Lama no llega a gritar gol y ya se está hablando del juez de línea y de las protestas del rival. Es imposible disfrutar del momento pleno del gol. Hoy he escuchado una frase genial que retrata el estado de las cosas; tras varios minutos de polémica desde la jugada del gol de Robinho, el analista arbitral (alguien capacitado, por lo visto, para ver en la cámara lenta lo que los demás no vemos) ha dicho que “a medida que veo la jugada, Robinho se va acercando a estar en línea”. Claro, las repeticiones pueden hacernos ver lo que desea el realizador, sobre todo si está por medio el Madrid. ¿No os suena esa sensación de que cuando le toca al Madrid se apuran todas las interpretaciones, puntos de vista y ángulos posibles? Llevamos uno o dos penaltis a favor en esta liga, y creo que a este paso tendrán que atravesar a Van Nistelrooy con una jabalina para disfrutar de la dicha incalculable de un penalti sin reproches. Lo mejor de la Ser es el contraste entre el sibilino Del Bosque, caviloso y oscuro, y el franco Poli Rincón. Yo creo que el modelo de forofo es Poli, y no Roncero. Poli es optimista, como todo buen aficionado, pero tiene sus toboganes. Necesita muy poquito para entusiasmarse, como todo enamorado, pero es cruel en la crítica al momento siguiente. Es como nosotros. Es de los pocos, además, que se atreve a pedir dimisiones más arriba de Capello. Es el único individuo ingenuo en esa casa.

La retransmisión de la Cope no la he seguido. Pérez Sala, mi paisano, lo hace bien, pero Matallanas, Kiko y Abellán como comentaristas de un partido del Madrid me parecen demasiado. ¿Se imagina alguien a Roncero, Poli y Michel retransmitiendo un partido del Atleti o del Barcelona en un medio nacional? Martín Vázquez hace de madridista de pitiminí, para que no se diga. Así que he optado por RNE, con Chema Abad, un periodista que sospecho es madridista y que tiene el privilegio de no tener que compartir retransmisión con un crooner de provincias y una claque vociferante al lado. En televisión la publicidad la hacen mujeres despampanantes, pero en la radio, los anuncios, privados del cuerpo femenino, han de llegar a nuestro hipocampo a base de zafiedad y repetición.

Han vuelto a resucitar esa cosa de la cofradía del clavo ardiendo. Bueno, a corto plazo se puede uno aferrar a las posibilidades de ganar la liga, pero yo, puestos a buscar algún asidero en este vacío, me quedo con Robinho. Creo que anoche demostró que merece más atención. Más respeto. Es muy sospechoso cómo los que se pasan el día perorando sobre el tikitaka y el buen fútbol son tan exigentes con este muchacho que juega de la forma más alegre posible. Qué raro es que los defensores del fútbol abierto después ponderen tanto la seriedad táctica y el oficio en alguien como Raúl. No tiene Robinho todavía la verticalidad de Messi, es algo irresoluto, pero hace cosas que justifican el amor al fútbol. Es uno de esos jugadores que gustan a los niños (la infancia, el caladero de los equipos de fútbol. Es de esos futbolistas capaces de hacer madridista al hijo de un culé y viceversa. El terreno virgen antes de que la ideología y el entorno nos maleen) y que hacen que los adultos se encandilen un poco. Hay que confiar en Robinho porque es que no tenemos mucho más. Lo que hizo en Cádiz se puede repetir y es un deber del club blindar su figura. No puede andar corriendo detrás de carrileros con muñones por los campos. Capello lo utiliza de Camoranesi, pero en Brasil Zico le da una posición central. Es un jugador rápido e incontenible en espacios amplios, con un disparo cada vez más fuerte. Bueno en las praderas del contragolpe, pero con unos tobillos que le permiten hacer en el área eso que algunas mujeres hacen en su boca con el rabo de unas cerezas (¡ay!). Lo tiene todo Robinho, y hasta tenía un algo angelical que rumores interesados han puesto en duda.

Robinho vino a sustituir a Raúl. Tras su debut en Cádiz, Robinho recibió el equivalente a ese aviso que en El Padrino recibe el magnate judío del cine por rehusar contratar al cantante amigo de los Corleone. La metafórica cabeza de caballo en su cama. Había sido demasiado chispeante, había dejado en evidencia a demasiada gente. Sobre todo al hombre del traje gris. A Raúl le queda la virtud de ser irreprochable en lo táctico. Parece que no comete errores y que eso le salva, pero uno empieza a sospechar si no habrá en eso algo de mentira, si no será que huye de las situaciones arriesgadas. Ayer, como hiciera contra el Bayern, tardó poco en atribuirse el gol en propia meta. Con aire adusto cierra el puño y saca un par de dedos, se tantea el pecho como un rapero, y muy serio, con una seriedad premeditada, nos hace saber que está enfadado y que el gol es suyo. Es el delantero sin sonrisa. Ya decimos que no parece alguien dispuesto a aceptar su decadencia.

- Real Madrid: 2 (Robinho y uno del Nástic en p.m.)
- Gimnástica de Tarragona: 0

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Como ya comenté en páginas interiores, he abandonado el seguimiento de la actualidad. Progresivamente me voy olvidando de ese tiempo histórico de los periódicos, para confundirme con la gente que no sabe en qué fase del capitalismo vive, que no va por la vida tomándole la temperatura a nuestra democracia, enferma crónica, tuberculosa en el mismo sanatorio que la novela, el teatro y la familia. Allí también, en el pabellón de grandes decadencias, de pregonados derrumbes, podriamos enviar a nuestro Real Madrid. La vida común, la historia española y yo, zahorí de la aberrante izquierda.

Pese a todo, es imposible dejar de estar informado. Yo no sé cómo coño hay tanto votante sociata tan sumamente ignorante de todo, cuando yo llevo medio año luchando denodadamente por la desinformación. ¡Aspiro al estatuto cejijunto de votante del Soe! ¡Aspiro al total desconocimiento! Día a día me empecino en desaprender, en dejar de vivir el presente con sentido político. Admiro a esos ciudadanos asilvestrados que se levantan con el propósito único de saciar sus apetitos. Yo no puedo, porque soy, sin haberlo sabido, víctima de la enfermedad sesentayochesca del compromiso. Qué gran estafa es esa de tener conciencia política, qué gran tomadura de pelo.

Decía que, pese a todos mis intentos, fracaso. Tiré mi viejo transistor, pero mi vecino es medio sordo y enteramente de derechas, así que la COPE atrona en el patio. Entre las discusiones matrimoniales, el rítmico batir de huevos de la tortilla francesa y los ladridos apagados de los perros, Ignacio Villa incendia el mediodía, Cristina Pérez Sprínstin moraliza el vesper, y César Vidal instruye al crepúsculo, sin ánimo de ser exhaustivo. Así las cosas, me ha sido imposible huir del enésimo scoop de Abellán. Yo ni entro ni salgo, la disputa entre el DJ y el okupa es de las que parecen reafirmar el vínculo que une a los enemigos. De la misma forma que los amigos uno los merece, hay enemigos para cada altura personal. Calderón no merece otro que Abellán, y viceversa. Tiene su pelota de cámara, Roberto Gómez, y tiene su archienemigo en Abellán. Florentino Pérez puso siempre mucho celo en cuidar su condición de representante del club. Como Presidente del Madrid, debía mantener un cuidado escrupuloso y no podía admitir ni permitirse según qué cosas. Pedirle a Calderón que cuide de sí mismo en tanto presidente del club es un imposible a estas alturas, aunque yo le rogaría que minimizase el daño y que no lo extendiese a otras áreas del club. Ver cómo el Madrid utiliza la página web para jugar una larga partida de ajedrez con el DJ Abellán es una de las cosas más insoportables de estos meses. Hubo un tiempo, no muy remoto, en el que realmadrid.com era poco menos que la casa real; sólo desmentía anorexias, o daba esos mentís definitivos, severos y con aire de ofensa, que eran la antesala del fichaje; esos a los que la canalla periodística, bobaliconamente antimadridista, llamó los never, never, never. Pero ahora, la que aspira a ser la web más visitada del deporte mundial se dedica a desmentir, y por ello, a dar carta de naturaleza a las (seré generoso) informaciones de la logia colchonera de la Cope.

Otra cosa me sucede con este duelo lamentable, y es que no me creo a ninguno de los dos, y por tanto tampoco me los puedo dejar de creer, que es lo que verdaderamente me irrita. Diré solamente que el hecho, la presunción, la posibilidad, la sola imaginación de que Calderón sea el que nos lleve de la mano al mundo de las SAD, me espeluzna, me aterra, me horripila. Ha sido escucharlo y ver el final. No, no, no, no, jamás, bajo ningún concepto, en ninguna situación puede este señor ser el guía del proceso de mutación del club (¿sería esta reforma el equivalente a las reformas estatutarias zapaterinas?). O sea, el hecho de que alguien lo pueda imaginar ya es el horror, el tomar cuerpo de todas mis pesadillas madridistas. Y esta información o lo que coño sea lo que haya regurgitado el pinchadiscos, es una cosa peligrosísima, porque diciéndolo lo hace posible. Tiene su lado útil, si se quiere, que por una vez reflexionemos sobre lo que somos, sobre el modelo de club (aunque uno nunca pensó que el desencadenante fuera un periodista colchonero y antimadridista), pero introduce el riesgo de que alguien pueda atreverse a conceder a Calderón legitimidad para ello. Y no la tiene, la diferencia entre legalidad y legitimidad la estamos aprendiendo en las últimas legislaturas, y parece a veces un artificio muy dudoso, pero a nuestra situación le viene como hecha a medida. Por encima de ese engendro de distinguir entre propiedad sentimental y administrativa, hay una primera distinción fundamental: el presidente no tiene legitimidad para iniciar un proceso semejante. Es legal, pero no tiene contraídos consensos ni merecimientos suficientes para provocarla. Es más, el momento tampoco es el adecuado. Lo será cuando nos hayamos encontrado con La Cibeles, y mucho más que eso, cuando nos hayamos encontrado con nuestra forma de ser. El Madrid está sumido en un desorden doloroso para quien lo quiere bien. A estas alturas de temporada media plantilla parece provisional, al entrenador lo mantiene el finiquito (los guillotinados son capaces aún de algún movimiento), surgen opositores, plataformas, hay iniciadas pseudomociones en forma de recogidas de firmas y Baldasano sigue haciendo un daño infinito al club. Por si esto fuera poco, nos han sumido en la enésima incertidumbre: ¿caminamos hacia la SAD? ¿Seguiremos siendo lo que somos? Le falta a Calderone salir con una calavera al centro del campo y recitar el famoso monólogo. No cabe mayor inestabilidad institucional. Está amenazada la plantilla, el banquillo, la dirección deportiva, la presidencia y hasta la forma social. Eso sí, la figura del mito persiste. Raúl nos está acostumbrando a oirle decir eso de “me sacrificaré por el club si se me pide”, y luego, a medida que se acerca el final de campaña, eso otro de “veo difícil no continuar”, su enrevesado “no creo que no siga”, que es decir con algo de vergüenza que se queda. Seguirá el mito, pues, con su agonía y yo me voy haciendo a la idea de que con él continuará, en calidad de paje o de consigliere, según se mire, el flatulento (en todos los sentidos de la palabra) Salgado, “Asfixias” Salgado, al que en el clásico en Barcelona daban ganas de socorrer con un ventolín. Odiamos muy cordialmente a estos futbolistas, pero no podemos negar que en la situación actual ellos son el club, son la estabilidad y la normalidad que no nos proporciona la directiva. Son las figuras de nuestro paisaje y aunque mejorables, a fuerza de estar, de permanecer, le dan al club una cierta seguridad. Aunque lo odiemos, sólo en los perennes carvajales nos reconocemos y tras el desastre de Munich y la consiguiente zozobra, sólo ellos, con sus declaraciones, han sido un asidero. La llama del club, el testigo, lo llevan ellos, aunque lo lleven de forma tan lamentable; de alguna forma, poseen la ‘auctoritas’ que el presidente, dueño de la ‘potestas’ no tiene. De nuevo, entonces, el poder desnudo de legitimidad, que es -como estamos viendo en otras arenas- el más peligroso de todos, pues ya no tiene nada que perder. Esta escisión es lo que hace posible el motín. Los periodistas, tan falaces, ya lo han llamado autogestión.

Me vuelvo a mi zulo. Un abrazo a todos y ¡hala Madrid!

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Lo primero que recuerdo de Roberto Carlos, el año en que se estaba confeccionado la primera plantilla de Mancebo, son unas supuestas declaraciones en las que aseguraba: “Si el Madrid me quiere, tendrá que venir con un carro cargado de millones”. Una semanas después, un mulato de rostro peculiar y aún con pelo, aparecía sonriente en la portada del Marca señalando el centro de España en un mapa topográfico: “Sí, vengo.” Parece que no fueron tantos los millones al final (unos 300), pero efectivamente Roberto Carlos llegó a la capital. Podría antojarse impensable que el Inter traspasara a un jugador con semejante potencial, pero como tantas veces los conflictos con el entrenador obraron el milagro: RC no se llevaba bien con Roy Hodgson, que al parecer quería colocarlo de interior,y el Inter debió pensar que vendiendo al jugador se desprendía de un problema. Pobricos. Es terrible ser del Inter, algún día habrá que hablar más de ellos.

Con el jugador ya integrado en la disciplina blanca, la prensa se dedicaba a sacar reportajes en los que se medía el diámetro de sus muslos. La cosa era un tanto gay, pero nos daba idea del potencial del brasileño. Esta vez las promesas se hicieron realidad: no sólo ha sido un excepcional futbolista, sino el rendimiento de Roberto Carlos ha superado en ocasiones los límites del simple mérito balompédico para entrar en el terreno de la hazaña física, con logros que asombraban al espectador como el forzudo que dobla barras y herraduras con los dientes. Una de las claves para esto ha sido la potencia de su disparo, siendo RC uno de los cuatro o cinco jugadores con un tiro más fuerte de la historia (aunque actualmente hay un delantero que chuta con más potencia, Adriano). Esta fuerza que ha propiciado disparos y goles casi inverosímiles. Seguramente el más recordado será el marcado contra Francia -en una Copa Confederaciones, creo, podéis verlo en el vídeo de abajo- en el que el balón, que se iba fuera, volvió hacia la portería en virtud del bestial golpeo (¡con el exterior!) de Roberto. Lo que parecía imposible, el lateral lo convirtió en realidad y en gol.

Su otra gran cualidad ha sido la velocidad. Con físico de velocista, siempre se ha comentado que hacía los 100 metros en menos de 11 segundos, y eso se notaba en el campo. Galopadas tremendas por la banda, autopases, cacerías de delanteros rivales que parecían inalcanzables… Cuando esa velocidad se combinaba con su tiro veíamos goles como el que metió al Tenerife, un trallazo casi desde la esquina del córner, que le llevó a taparse la boca incrédulo. Esta velocidad le sirvió para cubrir la banda izquierda del Madrid él solo durante años. Se hace necesario también destacar también su tremenda solidez física: tiene varios récords de partidos consecutivos jugados, siendo escasísimas sus bajas por lesión. Un jugador, en fin, que ha proporcionado muchos momentos futbolísticos inolvidables, de los que el aficionado atesora.

Lo que más se le ha reprochado es ser pesetero, y también ir labrándose una fama de “bocón”. Aunque al principio se le alababa por su cercanía, su gusto por darle al pico se fue volviendo en su contra, sobre todo desde que adoptó la costumbre de pronosticar grandes éxitos del equipo, prediccciones que solían fallar miserablemente. Está claro que Roberto Carlos es un tipo extrovertido y lleno de confianza, y por ello no se para mucho a medir sus palabras. Sobre lo del dinero, como buen brasileño, le gustaba pedir renovaciones de contrato a cada ratito, pero cierto es que nunca ha llegado a los seis millones netos de los “galácticos”, y que siempre ha justificado sus emolumentos en el campo.

También se le ha criticado por tirar demasiadas faltas, ya que le faltaba precisión en el tiro, aunque es innegable que también metió muchas. Sin duda habría hecho bien en dosficarse, reservando sus libres directos como una especie de arma secreta, pero pese con todo a los porteros les costará olvidar el miedo que aún hoy les inspira.

Y su último pecado, claro, ha sido no irse a tiempo, ¿pero quién lo hace hoy en día? El único que recuerdo que lo hiciera aún rendía bien fue Hugo Sánchez (¡vaya ídolo!), que cuando se marchó aún enchufaba muchas (bueno, puede que en realidad no lo renovaran, pero la sensación de irse a tiempo es la misma). Pero a pesar de todo, la impresionante dimensión futbolística del lateral brasileño hará olvidar sus faltas en cuestión de meses. Se marcha con la amargura de no ganar el balón de oro, pero la Casa de la Fama imaginaria de los aficionados le reserva un eterno espacio de honor. En tiempos en los que los jugadores se queman en tres o cuatro temporadas y son incapaces de convertirse en banderas de sus clubes, el rendimiento continuado de Roberto Carlos durante más de una década, su carisma, calidad, espectacularidad y goles lo convierten en una leyenda del fútbol, que consiguió hacer vibrar a la muy pipera y acomodaticia grada merengue. Vamos amigos, cantemos una vez más:

“¡Roberto Caaaarlos, laralalá lalá, Roberto Caaarlos, laralalá lalaaa!”

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